Secretos de la Abuela: ¿Qué hacer con el cuesco de palta?

Por Chepita Fuentes

Hurgo entre mis múltiples archivos, con el deseo de seleccionar algunos sabios consejos para enfrentar el invierno, y siempre llego al baúl de mi abuelita donde, entre amarillos y gastados papeles, encuentro sabiduría ancestral que me conmueve. Y es que por instinto usaban elementos naturales que la ciencia moderna, con toda su tecnología, lo ratifica hoy.

Escarbaremos una receta de mi abuelita, practicada en nuestra familia con mucho éxito, y realizada con un elemento que ustedes seguramente botan a la basura:

El cuesco de palta

Lo más común es hervirlo y endulzarlo con miel para la tos. Pero mamá me lo preparaba para aliviar los vómitos y la diarrea que me daba cuando escondida comía ciruelas verdes, o cuando tenía parásitos intestinales.

Mas la abuela me entrega en sus apuntes una receta novedosa:

Sacarle al cuesco la cáscara café y rallar lo que corresponda a una cucharada sopera de cuesco. Poner a hervir en una ollita con un vaso lleno de agua por 15 minutos agregando el agua que se evapore. Esperar a que se entibie para colocarle un poco de miel si es que no le agrada solo. Se recomienda tomar un poco de este preparado, tibio o frío, en ayunas; puede ser también al acostarse. En casos más graves, tomar un vaso por la mañana y otro al acostarse.

¿Para qué lo puede tomar?

  • Con miel y limón para los resfríos. Aclarar la voz, y mejorar la tos y el dolor de garganta.
  • Controlar diarreas y disenterías.
  • Eliminar lombrices intestinales.
  • Controlar la epilepsia (con hojas de melisa)
  • Aliviar dolores de cabeza.
  • Regular la tiroides (se usa para adelgazar)
  • Fortificar el corazón (cuando se cansa al subir escalas, etc.)
  • Regular el colesterol y los triglicéridos.

Después de que el problema haya desaparecido, descanse y deje que su cuerpo siga trabajando en forma independiente.

También puede hacer esta toma como prevención, y como es agradable, puede tomarlo como tecito de once una vez al mes.

¡Buen provecho!

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Secretos de la Abuela: La versátil cáscara de papa

Por Chepita Fuentes

Mi madre molía en la piedra ajos, orégano y perejil, le agregaba aceite de oliva y con esa pasta untaba las papas chiquitas con su piel, pues son muy molestas de pelar pero muy sabrosas. Bien impregnadas con la salsa de ajos, las llevaba al horno de donde despedían un aroma que abría el apetito. Para nosotros eran una verdadera golosina que disfrutábamos acompañadas de variadas ensaladas. Y las llamábamos “papas con chaleco” porque se comían con su piel.

Sin embargo, para la mayoría de los guisos se pelan, y las cáscaras van al basurero. En mi caso, van al compost de mi huerta o para las lombrices. Pero también tienen varios otros usos que con el tiempo se han ido perdiendo.

Con mi madre hervíamos las cáscaras, y unas vez coladas se convertían en un poderoso jaboncillo. Los ternos de mi papá con manchas en las solapas y los pantalones los lavábamos con este maravilloso jaboncillo desmanchador. Las faldas oscuras, las bufandas, los zapatos y zapatillas, los abrigos, los cubrecamas, en fin, toda la ropa oscura quedaba sin manchas y esponjosa con las cáscaras hervidas de las papas.

También sirve para lavar el pelo negro o castaño. Quedará con un cuero cabelludo hermoso y desinfectado.

Olvidaba decirles que se aplica esta agua y después se enjuaga todo en forma normal.

La materia prima es barata y los resultados son ÓPTIMOS. ¡Qué tengan éxito!

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Los beneficios del ajo para la circulación sanguínea

Autor: Abuela Chepita Fuentes

El calor agudiza los problemas de circulación, lo que se manifiesta como cansancio en las piernas, brotes de varices y calambres. Para ello tengo un secreto de mi abuelita Rosa que en mi vejez he puesto en práctica con mucho éxito.

Cada mañana dejo en un vaso de vidrio grande lleno de agua, un diente de ajo pelado y aplastado para que se macere durante el día. Antes de ir a dormir lo saco y me tomo esta agua impregnada de los principios activos del bendito ajo.

Si lo toma a diario, le aseguro que en 40 días es capaz de mejorar una circulación deteriorada. Y después lo puede seguir haciendo una o dos veces por semana.

Yo acostumbro a practicar esta receta bien seguido durante el verano. En invierno trato de hacerlo cada 15 días. Muchas veces me olvido, pero un calambre o un cansancio en las piernas por las noches me avisan que debo tomarlo de nuevo.

(Publicado originalmente en la edición 152 de El Guardián de la Salud)

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