Antiácidos… lo que tu doctor no te ha dicho y alternativas naturales para reemplazar el omeprazol

¿Sabías que los medicamentos para la acidez y la indigestión están entre los que se prescriben con mayor frecuencia en EE.UU.? Si bien estas drogas pueden aliviar temporalmente esa sensación de quemazón, reduciendo el ácido gástrico estomacal, lo que tu médico probablemente no te dice es que todos los antiácidos, inhibidores de la bomba de protones y antagonistas de los receptores H2 (como la famotidina) pueden hacerte más mal que bien.

 

Extracto de los artículos del Dr. David Blyweiss y Alice Wessendorf para Healthier Talk (www.healthiertalk.com)

Los antiácidos neutralizan el ácido hidroclorhídrico (AH) del estómago. El AH es un jugo digestivo esencial para una correcta digestión. Es más, sin suficiente AH, las bacterias patógenas pueden florecer –particularmente en el tracto intestinal.

El AH es de suma importancia para la activación de la enzima pepsina. Si no hay suficiente pepsina en el estómago, la proteína no se descompone por completo, y eso puede conducir a perturbaciones estomacales.

No obstante, lo más preocupante es que la ingesta regular de los medicamentos supresores de ácido, conocidos como inhibidores de la bomba de protones, pueden debilitar los huesos y hacer a la persona más vulnerable a infecciones.

Si bien una toma ocasional de estos medicamentos probablemente no te hará daño, depender de estos supresores de ácido puede contribuir a otros problemas de salud. Además, estas drogas solo tratan los síntomas y no la causa subyacente de los mismos.

En caso de indigestión crónica, lo primero que se recomienda es un buen suplemento de enzimas digestivas. Tomado junto con las comidas, estos suplementos aumentan los niveles enzimáticos de manera que puedas digerir los alimentos que ingieres de manera más completa. Busca uno que mezcle enzimas de amilasa, lipasa y proteasa. También es bueno que consumas más frutas y vegetales crudos (con el estómago vacío o antes de las comidas), ya que también contienen enzimas.

Algunos consejos para mitigar el fuego:

Toma un suplemento probiótico multicepa con prebióticos adicionados (incluyendo fructooligosacáridos e inulina extraída de frutas y vegetales) para combatir los patógenos que pueden causar molestias estomacales.

 

Come comidas más pequeñas y frecuentes, y asegúrate de masticar completamente los alimentos (se recomienda masticar de 20 a 30 veces cada bocado).

Trata de no comer cuando estés estresado. Toma unos minutos para relajarte y respirar en forma profunda antes de comer.

Evita la ropa ajustada en la cintura.

Evita acostarte durante al menos 3 horas después de comer.

Duerme sobre tu lado izquierdo. Esto mantiene el estómago bajo el esófago.

Alternativas naturales que reemplazarían al omeprazol

Si sufres de dolores estomacales, ardor, acidez, reflujo, etc. podrías beneficiarte al seguir estos consejos naturales:

Vinagre de sidra de manzana Ideal que sea de origen ecológico u orgánico, ya que no tendrá componentes químicos ni aditivos. Puedes tomarlo directamente mezclando una cucharada de vinagre de manzana con un poco de agua.

Bicarbonato de sodio: Funciona como un antiácido natural que elimina el dolor y la acidez, pero está contraindicado para quienes deban seguir una dieta baja en sodio. Disuelve una cucharada de bicarbonato en un vaso de agua y toma inmediatamente.

Zumo de aloe vera: Puedes comprar el jugo de aloe vera envasado o la hoja. Si es envasado, bebe unas dos cucharadas mezcladas con un poco de agua antes de las comidas. Si tienes la hoja, corta un trozo del tamaño de una cajita de fósforo, pélala y ponla en la licuadora con 150 ml de agua filtrada y 1 cucharadita de miel o unas gotas de stevia (opcional).

Agua con limón en ayunas:  Exprime medio limón en un vaso de agua tibia y toma al despertar.

Glutamina: Nutriente con una fuerte capacidad antiinflamatoria que ayuda a reducir el ácido estomacal. Se encuentra en lácteos, carnes rojas, frutos secos y espinaca, o como suplemento.

Raíz de regaliz: En infusión. Tómala cada mañana junto al desayuno, preparando así el estómago para el resto del día.

Jugo de papa cruda: Lava una papa con su cáscara y ponla en un extractor de jugo. Bebe el jugo extraído de inmediato.

Papaya fresca: A la primera señal de acidez, come un poco de papaya fresca CON las semillas. Hay enzimas en esta fruta tropical que ayudan a descomponer los alimentos. También puedes obtener resultados similares con papaya o papaína en cápsulas.

Piña fresca: Al igual que la papaya, en la piña abunda la bromelina, una enzima que asiste en la digestión ayudando a descomponer los alimentos.

Semillas de hinojo: Mezcla dos cucharadas de semilla en una taza de agua hirviendo. Deja reposar algunos minutos, cuela y bebe el té endulzado con stevia si lo deseas.

Ruibarbo: Corta un trozo del tallo y mastica por unos minutos. Su sabor es agrio, pero alivia la acidez.

Semilla de anís: Mastica unas semillas al experimentar los primeros síntomas de acidez.

Perejil fresco: Mastica una ramita fresca para aliviar la indigestión.

 

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¿Deseas dormir bien? 20 Consejos que te ayudarán a lograrlo

Compilado por Vera Lea / Corresponsal de EE.UU.

Un buen sueño nos otorga una sensación de vitalidad que dura el día completo. Todos sabemos cómo un mal dormir reduce nuestra energía y nos pone más ansiosos el día siguiente. Nos sentimos menos productivos cuando tenemos la cabeza adormilada después de una mala noche, ¿cierto?

La buena noticia es que el insomnio se puede evitar. Nuestro sueño es un período natural dentro de 24 horas en el que el cuerpo se sana a sí mismo, comprueba que todos los sistemas estén funcionando bien, ordena los recuerdos, se libera de los desechos de las células, y acumula energía para estar listos para el día que se nos viene.

Dale una leída a estos consejos para restaurar tus ciclos naturales de sueño, y elije aquellos que te hacen más sentido de acuerdo a tus circunstancias.

Luego pon en práctica dichos consejos por al menos dos semanas, que –de acuerdo a los expertos– es el tiempo mínimo que se necesita para que tu ciclo de sueño refleje cambios.

 

1. Descubre si algún medicamento que tomas te quita el sueño

Los fármacos que pueden quitarte el sueño son los analgésicos que contienen cafeína, las pastillas para dietas con anfetaminas o estimulantes, los medicamentos para la alergia con hormonas estimulantes, los descongestionantes, los medicamentos para la presión sanguínea, los fármacos para el asma y otros. Tu médico o profesional de salud puede modificar la dosis, la hora del día en que los tomas, o cambiarlos a una alternativa natural que no afecte tanto tu sueño.

 

2. Establece un horario regular para acostarte y levantarte, y apégate a él

Esto es lo más importante que puedes hacer para estabilizar tu reloj interno. No cambies tu hora de acostarte y levantarte los fines de semana.

 

3. Evita la estimulación física y mental justo antes de dormir

Cuando te vayas a acostar evita ver televisión –mucho menos si se trata de un programa de acción–, ya que el cerebro no distingue bien la ficción de la realidad y puede comenzar a liberar adrenalina. Rociar el ambiente con aromas relajantes como lavanda te ayudará a relajarte; y si los mezclas con agua, puedes hacerte masajes suaves en rostro, cuello y orejas.

 

4. Deja tu habitación solo para dormir o tener relaciones íntimas

Si nuestra mente asocia cualquier otra función con la habitación, tal como comer, mirar TV, hablar por teléfono, o conversar asuntos importantes con tu pareja, estamos invitando a los problemas para dormir.

Si tu pareja duerme bien pero ronca mucho, puedes probar pegando una bolita de goma en la espalda de su pijama para evitar que duerma de espaldas y así el paladar no quede en esa posición emitiendo fuertes sonidos.

 

5. Desarrolla rituales para dormir

Al igual como enseñamos a los niños que ‘ya es hora de prepararse para ir a dormir’, los adultos también necesitamos bajar las revoluciones siguiendo un patrón de actividades como lavarnos los dientes, ponernos el pijama, leer un libro que nos relaje, revisar que las luces estén apagadas, etc.

 

6. Evita las siestas, a menos que…

Si duermes siesta, trata de saltártelas por una semana. Si te sientes mejor y duermes más por la noche, entonces déjalas. Pero si no duermes siesta y quieres ver si te ayuda a dormir mejor, entonces toma una siesta antes de las 3 pm cada día por una semana, y no por más de 15-30 minutos.

 

7. Date un baño de tina o ducha caliente dos horas antes de dormir

Sumergirnos en agua caliente por 20 minutos eleva la temperatura corporal interna en varios grados. Luego, la consiguiente caída en la temperatura corporal durante las próximas dos horas iniciará naturalmente la modorra y el sueño. Si sufres de pies fríos o mala circulación usa unos calcetines cómodos y abrigados del material que mejor te sienta sin que te aprieten.

 

8. Entrena tu vejiga para que te permita dormir

Bebe dos vasos extras de líquido en la mañana, pero nada de líquidos después de cenar a la noche. Esto puede ‘comprarte’ algo de tiempo adicional para dormir. También, considera tener una pelela (bacinica) cerca de tu cama a la noche, de manera de que cuando te levantes a orinar no te enfríes ni tengas que prender las luces, y pueda ser más fácil volver a quedarte dormido.

 

9. Mejora el ambiente para dormir

Considera poner cortinas black out o bloquear de alguna forma el paso de la luz. Pinta tu habitación con colores tenues o relajantes. Elije un colchón lo suficientemente grande y silencioso; almohadas, sábanas y ropa de dormir que se sienta suave y cómoda. Los sonidos relajantes o música suave ayudan a bloquear los sonidos externos. Intenta estabilizar la ventilación y la temperatura en tu dormitorio.

 

10. Limita o evita la cafeína, especialmente avanzada la tarde

En consumidores hipersensibles, puede tomarle al cuerpo entre seis a diez horas o más eliminar toda la cafeína. Recuerda que esta sustancia no se limita solo al café, té o bebidas colas, lee los ingredientes de medicamentos, suplementos y alimentos.

 

11. Deja de fumar y evita ser fumador pasivo

A medida de que aumentan las concentraciones de nicotina, el fumador experimenta excitación y agitación, por lo tanto, fumar justo antes de dormir pude dificultar el sueño. Y existe evidencia concluyente de que los fumadores empedernidos desarrollan dificultades para respirar, que es un factor común para un sueño deficiente.

 

12. Ejercítate regularmente para dormir bien

A menudo, las personas que sufren insomnio y experimentan problemas para quedarse dormidas tienen temperaturas corporales que permanecen más altas durante más tiempo en la noche que otras personas.

El ejercicio puede regular la temperatura corporal, factor que está ligado a mejorar el sueño y hacerlo más reparador.

Tampoco te excedas. Evita los ejercicios vigorosos justo antes de irte a la cama.

 

13. Baja de peso

Si consumes alimentos con alto contenido graso cerca de la hora de acostarse (a excepción de la yema de huevo que es rica en triptófano), tu sistema digestivo todavía estará procesando ese alimento y, por ende, dándote problemas para dormir (aunque no tengas sobrepeso).  Si estás excedido en el peso, todo se hace más difícil, incluso la respiración mientras tratas de dormir. Bajar unos kilos debería hacer que sientas una diferencia, incluso en tus patrones de sueño.

 

14. Consume carbohidratos integrales para fomentar el sueño

Normalmente los carbohidratos promueven la calma al estimular la conversión del aminoácido triptófano a serotonina, el neurotransmisor que regula el sueño, reduce el dolor, el apetito y la irritabilidad.

 

15. Cuando se acerque la hora de acostarse, evita ciertos quesos y alimentos que contengan tirosina

Este aminoácido se convierte a una sustancia que estimula la liberación de noradrenalina, neurotransmisor que energiza tu mente y te mantiene alerta en vez de somnoliento. La tirosina se encuentra en quesos como el azul, el parmesano, la mozzarella, el suizo y el gruyere. También es un componente presente en el vino tinto, yogurt, crema ácida, carne curada y procesada, productos de levadura, berenjena y tomate.

 

16. Consume alimentos y hierbas con efectos calmantes y sedantes

Los tranquilizantes suaves de la naturaleza incluyen: raíz de valeriana, pasionaria, manzanilla, menta de gato, anís, semilla de apio, clavo de olor, comino, hinojo, ajo, jengibre, miel, tilo, mejorana, cebolla, cáscara de naranja, salvia y menta. Las hierbas que combaten el insomnio pueden tomarse como té unos 45 minutos antes de acostarse. Pon de una a tres cucharaditas de la hierba en una taza, agrega agua hirviendo y deja reposar por cinco minutos.

 

17. Suplementos que ayudan

Además de combatir el estrés y mantener el sistema nervioso, las vitaminas del complejo B, contenidas ampliamente en levadura de cerveza, germen de trigo, verduras y leguminosas, son buena ayuda a la hora de dormir.

Triptófano: este aminoácido ayuda a conciliar el sueño, la relajación y reparación. Está presente en nueces, dátiles, yema de huevo, higos y plátanos, pavo y pan integral. Para los que están en dieta reducida en calorías, se puede consumir como suplemento entre 1 a 5 gramos al día. 

 

18. Asegúrate de recibir suficientes minerales como calcio, magnesio, hierro y cobre

Cantidades inadecuadas de ciertos minerales en tu dieta pueden hacer que te despiertes después de solo algunas horas, y no dejar que te vuelvas a dormir. Las mejores fuentes son:

Calcio: productos lácteos (crudos o fermentados como el kéfir), vegetales de hoja verde.

Como suplemento a media tarde 500 mg, de preferencia con vitamina D3.

Magnesio: legumbres, frutos secos, cereales integrales. Suplemento de 300 a 500 mg, una hora antes de acostarte.

Cobre: frutos secos, interiores, mariscos, champiñones, chocolate, legumbres.

Hierro: hígado, carnes magras, porotos, frutas, frutos secos, verduras de hoja verde.

 

19. Recibe más luz solar

Con la exposición a la luz fuerte, se estimula la secreción de melatonina, la hormona sensible a la luz que regula el sueño. Si te despiertas demasiado temprano, sal lo más posible durante las últimas horas de sol, no en las mañanas. Si no te puedes despertar hasta avanzada la mañana, evita la luz natural en las últimas horas de la tarde, y exponte a la luz solar lo más temprano que puedas.

 

20. Evita la ansiedad

La ansiedad es peor que inútil. Hay un proverbio que refleja esto dando a entender que ‘dulce es el sueño del que se ocupa en su labor, no importando si tiene para comer o no, él sabe lo que debe hacer y que cada día tiene un tiempo para todo lo que se debe hacer’. Si no eres así, entonces es hora de ordenar prioridades. Siempre hay cosas que importan menos y que, por tanto, puedes dejar para mañana. El descanso y el disfrute deben tener su tiempo y prioridad.

 

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Detén el envejecimiento prematuro y mejora la salud de tu piel

Compilado por Carolina Pérez A.

El envejecimiento se produce cuando las células del cuerpo mueren a una tasa más rápida de lo que se generan nuevas células. Las personas envejecen de manera prematura principalmente debido a una dieta inadecuada y baja en nutrientes. Ello estimula la destrucción celular y aumenta el potencial para sufrir obesidad, diabetes, cáncer y otras enfermedades crónicas. Con una dieta incorrecta, el cuerpo produce grandes cantidades de moléculas de oxígeno altamente reactivas, conocidas como radicales libres, que dañan las células saludables y aceleran el proceso de envejecimiento. Los radicales libres se generan, en especial, cuando consumimos alimentos altos en grasa. También cuando nos exponemos a contaminantes ambientales, como smog o pesticidas, cuando vivimos en constante estrés o cuando consumimos demasiadas calorías.

La idea es envejecer, pero con salud y cuando nos corresponde, y no acelerar el proceso con malas elecciones alimenticias y de estilo de vida. A continuación te presentamos una serie de nutrientes que debes incorporar a tu dieta diaria. Con ellos evitarás el envejecimiento prematuro y fomentarás la salud de tu piel y de tu organismo.

1. Vitamina C. Es fundamental para nuestro organismo. Tiene un importante papel en la mantención de una buena salud en general y en la elasticidad de nuestra piel. Mientras que las pieles jóvenes están llenas de vitamina C, con la edad la piel naturalmente pierde este nutriente. Otros factores, como la exposición prolongada al sol, a contaminantes y al humo del cigarrillo, también reducen los niveles de vitamina C en nuestro organismo, contribuyendo a las señales de envejecimiento. Una de las funciones más poderosas de esta vitamina es su participación en la producción de colágeno, una proteína que da a la piel su elasticidad. A medida de que envejecemos, el colágeno se rompe y comienzan a aparecer arrugas. Por esto, estabilizar los niveles de vitamina C de la piel puede ayudar a contrarrestar la formación de arrugas. Para estos efectos, consume entre 2.000 mg y 3.000 mg diarios de ácido ascórbico o ascorbato de sodio puro, sin colorantes ni endulzantes, en varias tomas durante el día. 

Puedes usar esta misma vitamina C disuelta en un poquito de agua para aplicar directo sobre la piel, antes de acostarte. Como es un potente antioxidante, ayudará a atenuar las manchas de la piel y a suavizarla. Se requieren de unas 6 a 8 semanas para ver diferencias, pero al cabo de 6 meses, se alcanzarán los máximos beneficios.

2. Vitamina E (natural con tocoferoles mezclados). Es un compuesto soluble en grasa que repara la piel seca y agrietada cuando se usa en forma tópica. Ayuda a retener la humedad de la piel. Una apropiada ingesta de este antioxidante previene y limita el daño causado por los radicales libres y la oxidación. Mejora el funcionamiento del sistema inmunológico. Previene la formación innecesaria de coágulos, reduciendo el riesgo de ataques cardíacos o de accidentes cerebrovasculares. La vitamina E también mantiene a raya el colesterol LDL (“malo”), que puede contribuir a la aterosclerosis. Asimismo, podría proteger contra el cáncer. En forma de suplemento, asegúrate de que la vitamina E provenga de fuentes naturales como el aceite de germen de trigo. La vitamina E sintética no sirve. Consume entre 300 y 1.200 mg al día. La vitamina E de fuente natural y procesada en frío no sólo contiene tocoferoles, también se le han descubierto otras sustancias llamadas tocotrienoles, que sinergizan con el poder antioxidante de los tocoferoles de la vitamina E.  Puedes obtenerla comiendo frutos secos, semillas (girasol y linaza), almendras, verduras de hoja verde, palta, aceite de oliva y germen de trigo sin tostar, entre otros.  

3. Vitamina A. Otro importante antioxidante que ayuda a neutralizar los efectos dañinos de los radicales libres. Las cremas o lociones tópicas con vitamina A (retinol) han demostrado reducir los signos de daño en la piel, exfoliándola y aminorando las arrugas y líneas de expresión finas. La vitamina A también puede ayudar a atenuar los círculos bajo los ojos, al igual que la vitamina K. Además, en cantidades apropiadas, esta vitamina es importante para la salud ósea en general, ayudando a compensar los efectos de la osteoporosis. En forma de suplemento se debe tomar en las cantidades justas, unas 10.000 UI o 3.000 mcg al día, puesto que al ser soluble en grasa y almacenarse en el hígado podría ser tóxica a largo plazo en grandes cantidades. En fuentes naturales se encuentra en frutas y vegetales amarillos o anaranjados, vegetales de hoja verde, levadura de cerveza, granos integrales, legumbres, huevos, hígado, carnes blancas, rojas y mariscos, entre otros.

4. Aceite de pescado. Contiene ácidos grasos omega 3. El omega 3 ayuda a mantener la hidratación de la piel, participa en el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema inmunológico. También reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y de cáncer. Ayuda a aliviar el dolor y la inflamación. Toma entre 3.000 y 5.000 mg de aceite de pescado al día.

5. Frutos del bosque o berries. Frutillas, frambuesas, arándanos y moras, así como uvas y cerezas, contienen fitonutrientes valiosos llamados flavonoides. Estos tienen una potente actividad antioxidante que combate los radicales libres y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. El ácido elágico, polifenol presente en estas frutas, también fomenta la excreción de químicos carcinógenos. Consúmelos en abundancia.

6. Té verde. Este té viene de las hojas de la planta Camellia sinensis, la misma planta usada para hacer té negro. Pero al no ser fermentado, contiene mayor cantidad de los potentes antioxidantes llamados polifenoles, que ayudan a combatir los radicales libres y a prevenir el envejecimiento prematuro. El té verde también protege el hígado, reduce los niveles de colesterol, combate las caries dentales y fomenta la pérdida de peso. Bebe dos o más tazas de té verde al día, endulzado con stevia, o toma al menos 1.500 mg de extracto de té verde en forma de cápsulas o tabletas.

7. Spirulina. Es una nutritiva alga verde-azul que crece en las aguas tibias de África, América Central y Hawái. Contiene todos los aminoácidos esenciales en una forma altamente absorbible. Es una rica fuente de proteína. También contiene carotenoides (pigmentos solubles en grasa que actúan como antioxidantes), clorofila (pigmento que tiene potentes propiedades antioxidantes y anticancerígenas) y fitocianinas, que estimulan la producción de glóbulos rojos. Puedes encontrarla en forma de suplemento y consumir entre 2.000 y 3.000 mg al día.

Otros hábitos que debes cambiar para conservar la salud de tu piel

 Deja de consumir alimentos perjudiciales. Sobre todo aquellos con exceso de azúcar y alcohol. Renuncia a la comida rápida o chatarra, alta en grasas. Todos ellos generan radicales libres.

 Abandona el hábito de fumar. Sólo te aporta toxinas y carcinógenos que dañan tus órganos, incluyendo el más grande: la piel.

 Deja de vivir en constante estrés. No sólo te está haciendo miserable ahora, también te está envejeciendo prematuramente, volviéndote más susceptible a las enfermedades cardiovasculares. El estrés afecta tu salud en general.

 Ten siempre un sueño reparador de al menos 8 horas diarias, para que tus células y tejidos se regeneren, para restaurar tu piel y para renovar tu tono muscular.

 Haz ejercicio físico, ya que aumenta el flujo de sangre. Ello ayuda a nutrir las células de la piel. Además, el ejercicio favorece la eliminación de desechos celulares por medio de la transpiración, limpiando la piel desde el interior. Es una herramienta para combatir el estrés.

 Aumenta el consumo de agua. Mantener tu organismo hidratado, con al menos 8 vasos de agua pura al día, es esencial para tu salud en general. Y sobre todo, para lucir una piel más fresca, sana y radiante.

 

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Hierba de San Juan o hipérico: efectivo antidepresivo natural y mucho más

La hierba de San Juan es una planta herbácea que podemos encontrar fácilmente en los márgenes de los caminos, jardines y prados. Su nombre se debe a que florece alrededor del 24 de junio, fecha en que celebramos a San Juan Bautista.

Fundación Chile (FCh) ha identificado que en el país existen zonas con características agroclimáticas adecuadas –únicas en el mundo– que favorecen el crecimiento de esta planta, aumentando el ciclo de vida del cultivo y su sanidad. Además, la baja humedad relativa que prevalece durante el verano, neutraliza la carga microbiológica de las partes vegetales destinadas a la cosecha, al punto de convertir a Chile en el exportador de la mejor Hierba de San Juan del mundo.

Todas las partes de la planta, excepto la raíz, son utilizables, y su recolección debe hacerse preferiblemente mientras está floreciendo.

Remedio natural contra la depresión y el acné

En usos internos, está indicada en el tratamiento de la ansiedad, depresión, terrores nocturnos, trastornos neurovegetativos asociados al climaterio, disquinesias biliares (dolor en los conductos biliares), espasmos gastrointestinales, gastritis, úlceras gastroduodenales, diarreas, colon irritable, asma, várices, hemorroides y fragilidad capilar.

En Alemania es la sustancia más recetada para casos de depresión, superando incluso a fármacos como el Prozac, porque según se ha demostrado, la presencia de hipericina le otorga propiedades antidepresivas. Sin duda, puede ser una esperanza para las personas que padecen de depresión leve o moderada y que reciben como tratamiento farmacológico peligrosos y adictivos antidepresivos sintéticos, porque la hierba de San Juan prácticamente no posee efectos secundarios.

Tónico nervioso: Su uso prolongado –entre 4 y 6 meses– constituye un tónico reparador del sistema nervioso. A diferencia de otros sedativos, no tiene efectos negativos por acumulación de toxinas en la sangre, sobre todo para el hígado.

Digestivo: Excelente remedio cuando aparece la acidez gástrica y sobre todo, en el tratamiento de la úlcera de estómago, diarreas y vómitos.

También se utiliza para las palpitaciones del corazón, el mal humor y otros síntomas de la menopausia, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno afectivo estacional (TAE).

Además, se ha probado su efectividad para el agotamiento, como ayuda para dejar de fumar, para la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica (SFC), las migrañas y otros tipos de dolor de cabeza, para los dolores musculares y de los nervios, para el síndrome de colon irritable, el cáncer y la hepatitis C.

Precauciones:

La hierba de San Juan NO debe usarse durante el embarazo y la lactancia, por su ligera acción útero-tónica. Asimismo, en el caso de que se pretenda quedar embarazada, el uso del hipérico parece ser contraproducente.

El uso interno de esta planta puede verse comprometido si se toman otros medicamentos, pues presenta incompatibilidad con algunos de ellos. De esta forma, lo recomendable es consultar con un profesional para ver la posibilidad de suspender estos fármacos al emprender tratamientos con la hierba de San Juan.

En usos externos, su riqueza en taninos ha convertido a esta planta desde la antigüedad en una de las mejores armas para la cicatrización de heridas y la curación de quemaduras o llagas. La podemos considerar como el antibiótico de la edad media, por la gran importancia que tuvo esta planta en la curación de las heridas de guerra. De hecho, en el siglo XVI se la llamó hierba de las heridas y posteriormente hierba militar.

Debe manejarse con precaución por su contenido de principios fotosensibilizantes: La exposición al sol de las zonas tratadas puede originar quemaduras, ya que la hipericina es un agente fototóxico.

En casa podemos usarla de dos formas:

En decocción: para 1 taza de agua agregue 1 o 2 cucharaditas de té de la hierba seca. Deje hervir durante 10 minutos y beba 3 veces al día.

El aceite de hipérico, se obtiene por la maceración de sus hojas en aceite de oliva. Su nombre en latín “Hipericum perforatum”, procede del griego hiper (sobre) y eikon (imagen); para los griegos era, por tanto, una planta con propiedades sobre lo imaginable. ¿Cuánto debo tomar? Lo recomendado es 3 ml, (una cucharadita de té) de aceite de hipérico tres veces al día.

Por todas sus propiedades, esta maravilla de la naturaleza es indispensable en el botiquín casero, ya que su aceite también calma dolores reumáticos o se puede aplicar inmediatamente después de sufrir un golpe, masajeando la zona afectada.

 

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Los mejores secretos de la abuela para aliviar el sistema digestivo

Chepita Fuentes

Naturópata

Hortelana

Guardiana de la Salud

 

Mis queridos lectores, me entristece ver tantos jóvenes con gastritis crónica producto de las malas costumbres que hemos adquirido viviendo esta vida rápida y desenfrenada.

No olvidemos que el proceso de la digestión empieza cuando miramos y absorbemos el aroma del plato de comida que nos sirven. De ahí la importancia de que sea apetitoso de ver y oler.

Enseguida viene el trabajo de un par de hermanas que laboran en perfecta unión: “La masticación y la buena ensalivación”; trabajo en equipo superimportante porque el estómago no tiene dientes, es más bien como una mezcladora. Ahora, para que estas hermanas cumplan bien su delicada función, necesitan que nos hidratemos muy bien durante el día.

Muy importante es también que al sentarnos a comer, lo hagamos tranquilos. Las personas apuronas, descuidadas, rabiosas, disconformes, tristes, amargadas… son candidatas seguras para una gastritis.

Otro vicio erróneo que cometemos es no tener un horario fijo para las tres comidas principales y, para colmo, metemos al estómago la basura que el comercio nos impone en sus comerciales. Paladeando esa basura, nos olvidamos de la buena combinación que debemos respetar en las comidas para que sean sanas, nutritivas y no acidifiquen nuestro organismo provocando cuadros de gastritis. Esta se manifiesta con dolores, reflujos, acidez, fermentación, estreñimiento o diarreas; síntomas que aplacamos con la tableta que la vecina nos recomienda, y así terminamos con una gastritis crónica, condición que desmejora nuestra calidad de vida.

Leía en un boletín que el “cáncer al colon” es la segunda incidencia de muerte en los EE.UU., país rico en comida rápida; “rápida para enfermarte”, agregaría yo.

Si tiene las molestias antes descritas, vaya lo antes posible a un profesional de la salud, y mientras espera el día y la hora en que lo atiendan, comience a aplicar los siguientes consejos que no solo aliviarán la condición, sino que pueden incluso mejorarla, dependiendo de la gravedad del caso.

 

Bicarbonato de sodio para aliviar el dolor de gastritis

En un vaso de agua hervida pero tibia coloque dos cucharaditas de bicarbonato de sodio. Déjelo reposar por 10 minutos y recién después agréguele el jugo de un limón. Empiece a tomarlo a sorbitos, muévalo en la boca para ensalivarlo muy bien y tráguelo. Así, sorbito a sorbito hasta terminar el vaso. Lento, sin apuros, pensando en que está enviando una ayuda a su interior. Para cuando termine…tal vez las molestias empiecen a calmarse o simplemente ya no estén.

 

Miel para fortalecer y potenciar el proceso digestivo

Con tantos alimentos cargados de tóxicos escondidos (en letras pequeñas con siglas  extrañas para confundir) que nos ofrece el comercio actual, la generalidad de los estómagos se mantienen irritados, debilitados, con úlceras, gastritis o acidez estomacal.

En estos casos, recomiendo que, una hora antes de las comidas más pesadas como el almuerzo y la cena, diluya en un vaso de agua tibia una cucharadita de miel y tómelo bien ensalivado saboreando cada sorbo. Debe ser lejos de los alimentos gruesos, así le damos a la miel la oportunidad de preparar las paredes del estómago para el arduo trabajo. La miel favorece el proceso digestivo, ayudando a evitar la pesadez y acelerando el procesamiento de los alimentos.

Los diabéticos pueden consumir media cucharadita de miel pero disuelta en una infusión de alguna hierba especial para esta condición, como la pata de vaca, las hojas de zarzamora, el  nogal, etc., la que prefiera. (Recuerde que es bueno siempre ir variando estas potentes plantas medicinales.)     

 

Avena, vinagre y ajenjo para el reflujo ácido

Una ingesta excesiva de comidas grasas, malas combinaciones (revoltijos), alimentos muy picantes y el alcohol en sus variados colores, sabores y grados, hacen estragos en nuestro organismo.

El reflujo es ese ardor que sube por el esófago y quema en la garganta con un ácido amargo. Es bastante molesto, por lo que resulta tentador recurrir a un antiácido; sin embargo, antes de hacerlo invitemos primero a la sabia naturaleza para que nos ayude con sus remedios sacados de la Madre Tierra.

Cualquiera de estos consejos que doy a continuación le dará resultado; pero juntos durante el día le darán un refuerzo importante a su organismo.

Empiece al desayuno con un tazón de avena tradicional (no instantánea) remojada y  endulzada solo con miel (no sirve con azúcar ni saborizantes).

Media hora después del almuerzo, tómese un vaso de agua tibia con dos cucharaditas de vinagre de sidra de manzana.

Y al acostarse por la noche, tómese una tizana hecha con una hojita de ajenjo.

Obviamente, al mismo tiempo que aplica estos consejos trate de cuidar su alimentación, evitando las comidas muy pesadas o artificiales, como las bebidas gaseosas, por ejemplo, tan apetecidas por niños y adultos.

 

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Alivio rápido para la crisis alérgica y antihistamínicos naturales

 

Equipo GS

Hay varias terapias naturales usadas tradicionalmente, que son practicadas por los profesionales de la salud natural para ofrecer alivio en el momento de un ataque de alergia. A continuación, algunas de las que se usan más comúnmente:

Aceites aromáticos. Algo que muchos recordamos es a la abuela preparando en un recipiente, sus baños de vapor con aceites esenciales para despejar la congestión nasal. Las esencias más útiles para este propósito son el romero (Rosmarinus officinalis), el eucalipto (Eucalyptus globulus) y el árbol de té (Melaleuca alternifolia). Agrega 10 gotas del aceite que elijas en un recipiente con agua caliente, luego cubre tu cabeza con una toalla y aspira profundo el vapor. Otro método para usar en caso de apuros es que pongas unas gotas de aceite en un pañuelo que puedas llevar contigo, guardado en una bolsa, y olfatear cuando lo necesites.

Condimentos específicos. Consumir especias de la familia de los picantes como ají, merquén o incluso wasabi puede ayudar temporalmente a despejar la congestión nasal. Úsalas como ingredientes en tus platos. Se encuentran fácilmente disponibles, por lo que aprovecha sus excelentes propiedades.

Cúrcuma: ayuda a bloquear la inmunoglobulina, lo que reduce los síntomas de la rinitis y de las alergias (puedes leer más información sobre la cúrcuma en edición 103, página 39 de El Guardián de la Salud). 

Puedes conseguir cúrcuma pura en capsulas haciendo click aquí

 

Rábano picante: La Dra. Sylvia Goldfarb, autora de “Allergy Relief” sugiere que pongas una pequeña fuente con rábano picante en tu velador durante la noche. Esto te ayudará a respirar mejor.

Cebolla: un efectivo secreto consta es partir una cebolla y absorber profundamente su olor, sobre todo cuando viene una rinitis. Sus propiedades se deben a su aporte de sulfuro y quercetina (presente también en el ajo, las uvas moradas, el té verde y la ortiga, y en menor proporción en manzanas, cerezas, peras, espinacas, repollo, avena y mangos).

Jengibre: remedio casero muy bueno para tratar la rinitis alérgica. Sus propiedades antiinflamatorias, antivirales, antibacterianas e inmunomoduladoras ayudan a aliviar los síntomas de secreción y congestión nasal. A una taza con agua hirviendo, añade un trocito de raíz de jengibre o una cucharada de jengibre rallado. Deja reposar. Cuela y bebe dos veces al día para aliviar los síntomas.

Sprays nasales: Como una alternativa más natural a los sprays nasales químicos puedes hacer uno en casa mezclando ½ cucharadita de sal, una pizca de bicarbonato de sodio y 1 taza de agua filtrada tibia, que puedes envasar en una botella de tamaño mediano. Este spray nasal salino te ayuda a eliminar la mucosidad, la irritación de los senos nasales y a aliviar las membranas.

Digitopuntura:  En muchos tipos de terapias orientales ancestrales se utiliza la aplicación de presión en puntos específicos del cuerpo para aliviar diversos síntomas. Algo simple que puedes hacer para aliviar la congestión nasal es apretar la piel entre el pulgar y el dedo índice y presionar hacia el nudillo del dedo índice. Mantén la presión por dos minutos mientras respiras profundo, luego repite en la otra mano.

 

Antihistamínicos naturales

Estos nutrientes y plantas tienen un efecto antihistamínico y, por tanto, pueden reducir la hinchazón, inflamación y comezón, mediante el bloqueo de los efectos de la histamina, disminuyendo y eliminando así los síntomas de la alergia.

Vitamina C: Es un potente antihistamínico natural. A diferencia de los fármacos comerciales que bloquean la histamina, la vitamina C rompe sus moléculas. Las dosis usadas en nutrición ortomolecular en caso de crisis son altísimas y muy efectivas, siempre que la persona tenga sus manos y pies calientes.

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Magnesio: Este mineral es de gran ayuda en ataques alérgicos cuando se tienen las manos y los pies fríos. Como preventivo aumenta el consumo de alimentos que contengan magnesio como plátano, almendras, harina integral de trigo y arroz integral, y evita el consumo de productos de pastelería (principalmente la industrial), café, alimentos enlatados, bebidas gaseosas, tabaco y productos con harina blanca, ya que agotan las reservas de magnesio. 

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Ortiga: Se cree que la Urtica dioica retarda la producción del químico inflamatorio histamina por parte del organismo, pero sin dejar la boca seca u otros efectos secundarios comunes de los antihistamínicos farmacéuticos. Preparación: a una taza de té verde o blanco agrega una rama de ortiga con su raíz, una hoja de eucalipto y unas hojas (no la flor) de manzanilla. Divide el preparado en tres partes y tómalo  durante el día.

 

Recuerda que estas medidas de alivio son para aquellos momentos en que los síntomas de alergia te causen malestar. Las curas naturales y el alivio permanente vienen por medio de la prevención; es decir, no es necesario esperar hasta tener las molestias para recurrir a los remedios. Empieza antes para evitar que los síntomas aparezcan o, por lo menos, para hacer que se presenten más suaves y soportables. La prevención debe ser parte de un todo para mejorar el sistema inmunológico y la salud de nuestro tracto digestivo. Esto, por medio de la corrección de la dieta, la inclusión de nutrientes esenciales, la reducción de la exposición a químicos irritantes en nuestros alimentos y medio ambiente, y la disminución de factores de estrés tanto físicos como mentales, en nuestros pensamientos o recuerdos inconscientes (revisa la pág. 34 de Revista Soluciones Nº 11).

 

Para más información puedes consultar la Revista Soluciones Digital nº 11 sobre Obesidad y alergias pinchando AQUÍ.

Además puedes revisar la lista de la colección completa de Revista Soluciones ACÁ.

 

Estrés y grasa corporal

 

La grasa abdominal también se acumula con el estrés. En este artículo hablaremos sobre cómo solucionar este problema con elementos que alivian el estrés naturalmente y nos fortalecen para enfrentarlo.

 

Gonzalo Carrasco / Ingeniero en Alimentos – Personal Trainer

Director de El Guardián de la Salud

La relación entre el estrés y la grasa hoy en día es cada vez más recurrente. Constantemente estamos bajo estrés, sobre todo en nuestros lugares de trabajo, en la fila del supermercado, del pago de cuentas, del banco, en el transporte público, multitiendas, en clases, y en especial en las consultas médicas. Incluso las buenas situaciones también producen estrés, como un matrimonio, una presentación en público, el nacimiento de un niño, la primera cita, y la lista continúa.

La mayoría manejamos el concepto de estrés y lo asociamos con muchas de sus consecuencias; colon irritable, cefaleas, úlceras, etc. Pero ¿qué es realmente?

El estrés no es una enfermedad

Para aclararlo mejor, el estrés (del inglés stress, ‘fatiga’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) postula que el estrés es “el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción.”

En lo práctico estrés es como una carga que se pone sobre una vara, haciendo alusión de que la vara es el cuerpo, esta vara se verá más afectada en la zona que se encuentre más débil. Para un cuerpo y mente saludable el estrés es incluso deseable como un desafío, prácticamente dando una razón para vivir.

La hormona principal del estrés segregada en situaciones de “lucha o huida” es la adrenalina, la cual prepara al cuerpo para afrontar el problema y lo pone en estado de alerta: eleva la presión arterial, lo que aumenta las palpitaciones, y también acelera el ritmo respiratorio. Asimismo, el flujo de sangre se incrementa y se dirige hacia los músculos para ponernos en acción.

Estrés positivo vs. estrés negativo

La adrenalina también influye sobre el sistema inmunológico: el estrés durante un corto período puede ayudar en la curación de una enfermedad, ya que las hormonas adrenalina y cortisol priorizan el funcionamiento del sistema inmune por sobre otras funciones. Pero, cuando se prolonga el estado de alerta por más tiempo del “saludable” puede terminar agotando el suministro de las hormonas relacionadas con el estrés. Y los corticoides (derivados del cortisol), comienzan a destruir linfocitos, claves en la respuesta inmune, y esto nos deja a merced de las enfermedades.

Estrés + nutrición inadecuada = acumulación de grasa y enfermedad

Cuando estamos sometidos a mucho estrés el cuerpo libera hidrocortisona (también derivada del cortisol), causante de la falta de habilidad para realizar tareas incluso cotidianas (nos volvemos lentos) y causante del mal humor. Esto, al mismo tiempo, provoca la acumulación de grasas a nivel abdominal.

El ánimo negativo y la acumulación de grasa directamente relacionados con los niveles de hidrocortisona se pueden reducir con suficiente sueño, ejercicio, relajación y prioritariamente con una buena dieta.

Alimentación y estrés

Seis son los elementos esenciales para una buena nutrición; carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua. Una alimentación deficiente puede impedir a una persona soportar la tensión. Además, el estrés nervioso causa estragos en los hábitos alimenticios y viceversa. Todos tenemos diferentes mecanismos para soportar. Algunos, frente a una dificultad inhabitual responden comiendo demasiado, otros se olvidan de comer, y también hay quienes se alimentan con muchas deficiencias. En todos estos casos se pueden llegar a desarrollar muchas enfermedades.

Hay nutrientes que nos ayudan a enfrentar y manejar mejor la tensión nerviosa, como por ejemplo:

El aminoácido triptófano, principal componente de la serotonina (neurotransmisor asociado al reposo, al cansancio y sueño).

El organismo, al recibir triptófano, se relaja mejor, se siente menos tenso y menos angustiado. Los alimentos integrales como arroz, pasta, papas y también el huevo, son ricos en triptófano.

El aminoácido tirosina. Los neurotransmisores que mantienen el estado de vigilancia para lidiar mejor con el estrés son dopamina y norepinefrina. Estos son producidos a partir de la tirosina. La encontramos principalmente en carnes rojas, pescado, aves y productos lácteos.

Para los periodos de estrés es indispensable tomar muchas vitaminas C, E y complejo B natural, ellas en conjunto evitan la destrucción celular, ansiedad, insomnio, depresión e irritabilidad del sistema digestivo.

No olvides lo más básico

El sexto elemento, agua, no siempre es considerada nutriente, pero es esencial para gozar de buena salud y bienestar. Por ejemplo, si pierdes más de un 1% de tu peso corporal por deshidratación, se producen dolores de cabeza, mareos, baja del estado de alerta mental, se desequilibra la temperatura corporal, disminuye la fuerza y resistencia. Una deshidratación superior al 7% puede producir desmayo, apoplejía, y si la humedad y temperatura agravan el problema, puede producir la muerte. Además, sostener una leve deshidratación por mucho tiempo merma el metabolismo basal y eso se traduce en un aumento de las reservas de grasa.

El alcohol, el café y las bebidas con cafeína aumentan la deshidratación. La mejor bebida es el agua y no hay que esperar a tener sed para beber agua o consumir alimentos con un alto porcentaje de agua, la sensación de sed ya es un síntoma de deshidratación.

¿Qué podemos hacer entonces?

Primero: Toma una actitud positiva

Si no puedes solo, llama o invita a un amigo, familiar o conocido que te transmita positivismo. Y evita las amistades que te mal influencien en alcohol, cigarrillos, antros u otras cosas que sabes son estresantes para el organismo.

Gran parte de la percepción humana no se basa en el flujo de información que llega al cerebro desde el mundo exterior (esto es sólo un factor para la motivación humana), sino en lo que el cerebro espera que ocurra (esto es finalmente lo que nos lleva a una acción). Si manejamos la información correcta y la podemos aplicar en situaciones estresantes, ¡podemos modificar nuestra respuesta frente a ellas!

Segundo: Planea tu dieta para ser saludable y para sentirte bien

Cuando se activa el cuerpo debido a esta situación de alarma (estrés) la alimentación es primordial para poder afrontar de mejor manera las situaciones complicadas y pensar positivamente. Planificar los hábitos de alimentación, no sólo te hará lucir mejor, también te sentirás mejor y podrás transmitirlo a los demás.

Tercero: Libera la tensión nerviosa

Es la que más estragos produce en nuestros hábitos alimenticios y la forma de relacionarnos. Dirige esa tensión al entrenamiento para liberar esa energía producida por la alerta que genera el estrés. Comprobarás que después de utilizar esa fuerza en ejercicios físicos, la tensión desaparece y podrás enfrentar las situaciones con tranquilidad y entereza mental. Puedes destinar una hora, tres días de la semana para el gimnasio o las actividades físicas que más te gusten o las que más energía y tensión te hagan liberar.

Cuarto: Procura descansar y relajarte

Si te cuesta dormir, acomoda bien tu lugar de descanso y pon horarios para el trabajo, actividades y descanso. Un lugar oscuro nos ayudará a conciliar el sueño, esto estará apoyado por tus comidas de la noche, ricas en triptófano, evita la televisión y el computador en tu dormitorio. Busca un día de la semana; por lo menos una tarde, y realiza actividades que te gusten, juegos, reuniones con amigos que te distraigan, o simplemente haz nada, apaga tu celular y olvida el medio en el que te desenvuelves.

Si no descansamos y relajamos nuestro organismo, terminará extenuado y tendremos estrés negativo (que ya sabemos lo que puede desencadenar).

Hay mucho más en lo que puedes profundizar sobre este tema, por lo que te quiero animar a que leas más sobre los tipos específicos de estrés que causan aumento de peso y retención en líquidos en esta revista especial sobre Obesidad y sus Causas Biológicas pinchando AQUÍ:

Revista Soluciones Digital Nº11 Obesidad y alergias

 

Terapias naturales y alimentación clave para tratar la artritis

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Lorena Castillo Allier

Paramédico Clínico

Nutrición y Dietética Ortomolecular

 

La artritis es una enfermedad auto inmune que se maneja satisfactoriamente, según mi experiencia profesional, con una dieta adecuada y rigurosa. En la mayoría de los casos se debe optimizar el tratamiento con terapias complementarias para potenciar la curación, ya que es un trastorno crónico en fases agudas secuenciales.

El enfoque inicial del tratamiento está orientado a desintoxicar el organismo y, paralelamente, a equilibrar procesos de regeneración y desinflamación de tejidos y órganos afectados. Se logra el fortalecimiento articular con un efecto inmunopresor óptimo, para evitar el avance de la artritis y mejorar la calidad de vida.

La artritis es fácilmente diagnosticada mediante la iridología, la cual permite identificar los daños puntuales causados en las articulaciones y órganos afectados.

Actividad física para dar inicio al tratamiento

El ejercicio regular reduce el dolor articular, fortaleciendo la musculatura y propiciando una reducción de peso. Se recomiendan ejercicios sin impacto tales como natación, pilates o sencillamente caminar de 15 a 30 minutos al día en un horario fijo, al mismo ritmo, para lograr activar el metabolismo.

Recomendación nutricional para equilibrar el organismo

1. Ácidos Grasos omega 3, para controlar la producción de hormonas prostaglandinas y así lograr un efecto desinflamatorio en articulaciones. Se encuentra en: salmón, sardina y bacalao (además incorporar aceite de oliva, aceituna y palta). Consumir estos pescados 2-3 veces a la semana, de lo contrario, suplementar con omega 3 todos los días en un horario (ej. 17:00 hrs.). Su efecto óptimo se nota de 2 a 3 meses.

2. Hojas verdes, como berro, rúcula, escarola, perejil, cilantro y albahaca, por su aporte de calcio, hierro, folatos, clorofila y vitamina C, que tienen un efecto regenerador a nivel muscular, óseo y articular. Consumir los vegetales crudos en ensaladas 7 veces a la semana, aliñados con aceite de oliva extra virgen.

3. Vegetales en flor, como brócoli, coliflor y espárrago, para obtener potasio, sodio, calcio, fibra y vitamina C, y aprovechar su efecto de fortalecimiento muscular por el aporte de electrolitos. Consumir al vapor 3 veces a la semana acompañados con algún tipo de almidón (papas, arroz integral, quinoa, etc.).

4. Raíces, principalmente jengibre y zanahoria, que son ricas en antioxidantes y vitaminas A y C, con propiedades antiinflamatorias y descongestionantes a nivel generalizado. Consumir crudas en ensaladas, cocidas en guisos o infusión a diario.

5. Tubérculos, cebolla y ajo, que son ricos en azufre, cromo y selenio, todos minerales con efectos depurativos de toxinas y neutralizantes del pH a nivel inmunológico. Consumir 5 veces a la semana, de preferencia crudos.

6. Tallos, apio y penca, que entregan potasio y zinc, y tienen un efecto antiinflamatorio y depurativo. Consumir 4 veces por semana en zumos o ensalada.

7. Frutas, piña y papaya, ricas en potasio, fibra, vitamina C y enzimas proteolíticas por sus efectos digestivos a nivel enzimático, como regenerador muscular y para desinflamar. Consumir en ayuno como zumo 4 veces por semana sin agregar endulzante.

8. Granos, quinoa y arroz integral, por ser fuente de vitamina B, calcio y magnesio y lograr un efecto regenerador de masa magra y tejido óseo. Consumir acompañando con vegetales 3-4 veces por semana.

Opciones para seguir una dieta deliciosa y terapéutica

Ensalada de hojas verdes como rúcula y perejil aliñada con aceite de oliva. Opcional, incorporar  salsa de palta con albahaca y aceitunas.

Salmón al horno con cebolla pluma, anillos de zanahoria y jengibre (horneado por 20 minutos). Acompañar con trozos de brócoli, espárrago y ajo al vapor como guarnición.

  Quinoa con zanahoria picada y ajo. Cocinar por 15 minutos en agua caliente. Opcional, incorporar rebanadas de champiñón en la cocción para dar sabor. Acompañar con salsa de jengibre.

Importante:

Suplementar con calcio, magnesio, vitamina D3, omega 3, zinc y vitaminas C y B.

Eliminar de la dieta todo alimento manipulado, enlatado, gasificado, refinado o saborizado; entre otros, margarina, café y té.

En la mayoría de los casos se deben eliminar los lácteos y el trigo, ya que activan la reacción de antígenos alérgicos que provocan una reacción inflamatoria.

Recomendación de terapias complementarias

Geoterapia/Cataplasmas de barro: Una terapia muy efectiva que se aplica en las zonas afectadas. Utilizar tierra o arcilla combinada con infusión de árnica por su efecto desinflamatorio. La cataplasma debe ser compacta, no debe escurrir líquido. Se debe disponer sobre un género y aplicar en la zona directamente, luego cubrir con papel de diario para aislar la temperatura y finalmente con plástico para formar un microclima térmico conductual. Dejar actuar por 60 minutos como mínimo y cuando el barro esté quebradizo retirar con agua tibia con árnica. Este tratamiento puede ser realizado en casa en zonas puntuales, y profesionalmente en zonas gangliares extensas.

Reflexología: Esta terapia debe realizarla un profesional que logre activar los terminales plantares de tal manera que se logre estimular los puntos reflejos tales como columna, articulaciones, hígado, riñón y el drenaje en ganglios.

Drenaje Linfático: Maniobras realizadas mediante masajes corporales estimulando un drenaje en zonas de ganglios, con el fin de movilizar toxinas acumuladas y evitar retención de líquido e inflamación articular.

 

Además puedes leer un Especial muy completo sobre Salud Ósea y Articular comprando digitalmente la Revista  Soluciones Nº4 pinchando AQUÍ

 

Equilibrio entre sodio y potasio

Por Matías Jeffery

Investigador de El Guardián de la Salud, Australia

Ante el diagnóstico de hipertensión, ¿qué es lo primero que te piden? DEJA LA SAL. Esto resulta extraño, ya que desde finales de los años 50, muchos estudios han demostrado que en las sociedades industrializadas no es el aumento de sal el factor significativo en la alta presión sanguínea, sino la disminución en el consumo de potasio.

El sodio y el potasio son dos de los minerales más esenciales de nuestro cuerpo. El potasio es abundante en el interior de nuestras células, mientras que el sodio se encuentra en el exterior de éstas, en el fluido extra celular. Ambos son electrolitos que, entre otras cosas, conducen el flujo bio-eléctrico por todo nuestro cuerpo, ayudando a mantener el voltaje a través de la membrana celular. Los nervios dependen de este voltaje para producir una corriente que pueda pasar de las fibras nerviosas a nuestros músculos.

La insuficiencia de potasio promueve la acumulación de líquidos

Bajo condiciones normales, el potasio permanece dentro de las paredes de las células y el sodio afuera. Cuando hay una deficiencia de potasio, sin embargo, el sodio reemplaza al potasio entrando a las células, llevando con él grandes cantidades de agua. El resultado es una hinchazón de las células. A menudo se culpa de esta retención de líquido (edema) a un exceso de sal, cuando de hecho, la causa es una insuficiencia de potasio. Dicha retención da la apariencia de sobrepeso.

La medicina moderna lucha contra los edemas al tratar los síntomas de la enfermedad. En este caso se expulsa el exceso de líquido y sodio usando fármacos diuréticos. Desafortunadamente, estos fármacos también son muy efectivos en la eliminación de muchos nutrientes necesarios, tales como el potasio. El sodio removido será rápidamente reemplazado, gracias a nuestra dieta moderna. La deficiencia de potasio, sin embargo, es sólo exacerbada, una vez más gracias a nuestra dieta moderna. Por lo tanto, mientras los diuréticos resuelven el síntoma principal en corto tiempo, contribuyen, en realidad, a acentuar la causa del edema, que es una deficiencia crónica de potasio, pudiendo conducir a muchas complicaciones de salud.

Dieta moderna

Debido a que el potasio se encuentra en la mayoría de los alimentos naturales (no refinados), resulta difícil darse cuenta, a nivel superficial, que existe un problema de deficiencia de este mineral. Pero es así porque el estilo de vida moderno ha reducido increíblemente la cantidad de frutas, verduras y granos integrales que comemos.

Usualmente, cuando sí comemos verduras, el potasio contenido en éstas es literalmente desperdiciado cuando desechamos el agua usada para hervirlas. El pan integral que venden en todas partes es, a menudo, un menjunje de harina blanca, una penosa cantidad de harina integral y mucho colorante caramelo. Y las frutas, como bocadillo, ya perdieron la popularidad contra las galletitas, los dulces, los pasteles y los confites.

En resumen, hemos reemplazado muchas fuentes de alimentos crudos por alimentos refinados o preservados. Frecuentemente estos tipos de alimentos son abundantes en sodio, pero deficientes en cada nutriente, incluyendo potasio.

El potasio es la clave

Debido a lo anterior, tenemos una deficiencia de potasio y un exceso de sodio. Sin embargo, la clave es el potasio. Puedes dejar de comer toda la sal que quieras, pero si no restauras tus niveles de potasio, tus músculos, venas y órganos se verán afectados. Por lo tanto, debes aumentar la ingesta de potasio al comer más alimentos NO refinados: frutas crudas, verduras crudas o cocidas al vapor y granos integrales.

La reducción de la sal también es necesaria, ya que consumimos demasiado de ésta. De hecho, la sal es tan frecuente en nuestra dieta que si dejáramos de cocinar con ella y agregáramos sal sólo para saborizar, esto reduciría nuestra ingesta de sodio en sólo un 12%. El 88% restante proviene de condimentos o preservantes en los alimentos refinados y procesados.

Cuando existe una deficiencia de potasio, el exceso de sodio exacerba el problema. El sodio filtra el potasio desde las células para que luego se pierda en la orina. Alcohol, cafeína, cigarrillos y muchas drogas de uso recurrente también filtran el potasio, agravando el problema.

Tratamientos

Los estudios han demostrado que las dietas altas en potasio son tanto protectoras como efectivas en el tratamiento de los problemas de presión sanguínea y otras enfermedades relacionadas. Sin embargo, las deficiencias minerales no pueden ser patentadas ni vendidas, así como tampoco resultan de interés para los accionistas de las farmacéuticas. De hecho, este tipo de información representa un peligro para la existencia de muchos medicamentos orientados al tratamiento (ojalá eterno) de los síntomas de la hipertensión.

¿Qué pasaría si la ingesta de potasio del ciudadano promedio aumentara a niveles importantes? ¿Qué pasaría si las sociedades industrializadas comenzaran a consumir más alimentos sin refinar; más fruta, más verduras, más granos integrales y reemplazáramos la sal de mesa por sal de mar que tiene muchos minerales necesarios para una buena salud? Comenzaríamos a disfrutar de una vida mejor y necesitaríamos menos medicamentos farmacéuticos.

Consume potasio para controlar tu hipertensión

La dieta de los indios Yanomami (originarios de Brasil), libres de hipertensión, consiste en cuatro partes de potasio por una de sodio. Un Yanomami adulto tiene una presión sanguínea promedio de 95/60 mm Hg (mercurio por milímetro) que no aumenta con la edad. Esta presión estaría catalogada como relativamente baja para los índices que se consideran normales, es decir 120/80 mm Hg. Sin embargo, estos indios son perfectamente saludables.

Una persona promedio en nuestra sociedad consume más de 10.000 mg de sal por día, o doble de lo que se considera saludable, y si desea suplementar su dieta con potasio, lo más probable es que encuentre uno que sólo le aporte 100 mg de potasio al día. En ese caso, es mejor que coma un plátano, ya que éste contiene 422 mg de potasio. Cada persona debería comer al menos tres porciones de alimentos ricos en potasio al día. Estos incluyen:

Camote (1 taza, horneado) = 950 mg

Papaya (mediana) = 781 mg

Damascos secos (1/3 taza) = 610 mg

Papa horneada (mediana) = 610 mg

Porotos pinto o burro (1 taza) = 583 mg

Espinaca (1 taza, cruda o al vapor) = 574 mg

Jugo fresco de tomates (1 vaso) = 556 mg

Jugo fresco de naranjas (1 vaso) = 496 mg

Melón calameño (1 taza) = 473 mg

Plátano (1 mediano) = 422 mg

Higos (6 medianos) = 390 mg

 

Además puedes leer un completo especial de Salud Cardiovascular en la Revista Soluciones Nº2

Y ahora puedes descargarla digital pinchando AQUÍ

 

 

 

 

 

¿Quieres detener y comenzar a revertir tu diabetes y/o insulino resistencia en menos de 1 mes?

Ruth Modra

Naturópata Holístico

Editora Ejecutiva de El Guardián de la Salud

En El Guardián nunca dejamos de recibir consultas sobre cómo tratar la diabetes y si existe una forma de dejar de ser diabético. Bueno, la doctora Sarah Hallberg nos aporta pruebas convincentes de que sí existe una “cura” para la diabetes tipo 2 y la solución es más sencilla de lo que creemos.

No te dejes atrapar en una vida de pastillas o inyecciones de insulina, sin explorar primero las alternativas

Muchas personas con diabetes tipo 2 empiezan a inyectarse insulina sin antes tomarse el tiempo de averiguar si pueden sanar mediante el cambio de sus hábitos. La mayoría de los casos de diabetes son causados por años de alimentación incorrecta, falta de ejercicio y estrés, tanto físico como psíquico. Por lo tanto, si tienes la voluntad de hacer un cambio, muchas veces es posible recuperar tu salud y evitar una vida dependiente de medicamentos. Y puedes lograrlo con la ayuda de esta guía completa que te explica paso a paso cómo hacerlo, en base a las investigaciones de la Dr. Sarah Hallberg y el periodista investigativo Mike Adams, complementado con conocimientos de naturopatía y de Nueva Medicina Germánica.

La diabetes es una enfermedad muy cruel

Suele desarrollarse en forma gradual y silenciosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es 100% prevenible si tan solo tuviéramos acceso a la información correcta. De manera irónica, tenemos mucho acceso a la información incorrecta, y esto nos ha llevado a una epidemia moderna de diabetes. La industria siempre guarda silencio acerca de los riesgos de la enfermedad, hasta que hemos caído en sus brazos; entonces nos provee de insulina artificial y de otros tratamientos que siempre aparentan ir de la mano. ¡Qué pena que tengamos que esperar hasta cuando ya es muy tarde! Una vez que nos acostumbramos a inyectarnos insulina, nuestro páncreas empieza a producir cada vez menos cantidad de esta vital hormona. Y así, solo es cuestión de tiempo para que nos volvamos 100% dependientes. Sin embargo, si llevas poco tiempo con la enfermedad o, mejor aún, si todavía no has tenido que inyectarte insulina, las probabilidades de una recuperación completa son muy altas. Con la información correcta, y una pauta clara a seguir, podrás ir cambiando gradualmente tus hábitos, tanto físicos como mentales, a medida de que aprendes sobre las causas que gatillan la enfermedad.

Dentro de esta guía completa encontrarás:

Una compilación de las últimas investigaciones, junto con una síntesis de los mejores artículos, recetas y datos que hemos publicado acerca de la diabetes a lo largo de todas nuestras ediciones. La información viene ordenada en un formato “paso a paso”, para que logres hacer un cambio definitivo y te liberes del diagnóstico de diabetes.

Ojo, no vendemos pastillas mágicas

Esta guía completa es un “curso intensivo” para entender y revertir la diabetes. Pero requiere de un esfuerzo de tu parte… tienes que proponerte el desafío y romper con los viejos hábitos. Si piensas seriamente en librarte de la enfermedad, esta es la forma de conseguirlo. Son 25 días dejando malos hábitos y adquiriendo otros buenos, día por día. Ahora, si no quieres ser tan drástico, también puedes hacer los cambios semana a semana, en vez de hacerlo a diario: esto detendrá tu diabetes en 25 semanas en vez de hacerlo en 25 días. Pero igual ¡funcionará!

Este plan de 25 días está dirigido a:

El diabético o prediabético profundamente motivado. Es para la gente que ya no tolera la enfermedad y está lista para tomar decisiones drásticas, necesarias para combatirla. Para ti, estos 25 días serán un gran desafío. Pero si llevas a cabo el programa, antes del día 26, tu cuerpo habrá cambiado su bioquímica en forma radical. Tu glicemia se estabilizará, tu resistencia a la insulina disminuirá, y lo más probable es que llegues a eliminar por completo la necesidad de inyecciones de insulina o de medicamentos para la diabetes, como lo han comprobado tantas personas a través de su experiencia de vida. Además, como beneficio adicional, perderás el exceso de grasa corporal. Este no es el propósito del programa, pero constituye un efecto secundario natural muy bienvenido.

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