¿Deseas dormir bien? 20 Consejos que te ayudarán a lograrlo

Compilado por Vera Lea / Corresponsal de EE.UU.

Un buen sueño nos otorga una sensación de vitalidad que dura el día completo. Todos sabemos cómo un mal dormir reduce nuestra energía y nos pone más ansiosos el día siguiente. Nos sentimos menos productivos cuando tenemos la cabeza adormilada después de una mala noche, ¿cierto?

La buena noticia es que el insomnio se puede evitar. Nuestro sueño es un período natural dentro de 24 horas en el que el cuerpo se sana a sí mismo, comprueba que todos los sistemas estén funcionando bien, ordena los recuerdos, se libera de los desechos de las células, y acumula energía para estar listos para el día que se nos viene.

Dale una leída a estos consejos para restaurar tus ciclos naturales de sueño, y elije aquellos que te hacen más sentido de acuerdo a tus circunstancias.

Luego pon en práctica dichos consejos por al menos dos semanas, que –de acuerdo a los expertos– es el tiempo mínimo que se necesita para que tu ciclo de sueño refleje cambios.

 

1. Descubre si algún medicamento que tomas te quita el sueño

Los fármacos que pueden quitarte el sueño son los analgésicos que contienen cafeína, las pastillas para dietas con anfetaminas o estimulantes, los medicamentos para la alergia con hormonas estimulantes, los descongestionantes, los medicamentos para la presión sanguínea, los fármacos para el asma y otros. Tu médico o profesional de salud puede modificar la dosis, la hora del día en que los tomas, o cambiarlos a una alternativa natural que no afecte tanto tu sueño.

 

2. Establece un horario regular para acostarte y levantarte, y apégate a él

Esto es lo más importante que puedes hacer para estabilizar tu reloj interno. No cambies tu hora de acostarte y levantarte los fines de semana.

 

3. Evita la estimulación física y mental justo antes de dormir

Cuando te vayas a acostar evita ver televisión –mucho menos si se trata de un programa de acción–, ya que el cerebro no distingue bien la ficción de la realidad y puede comenzar a liberar adrenalina. Rociar el ambiente con aromas relajantes como lavanda te ayudará a relajarte; y si los mezclas con agua, puedes hacerte masajes suaves en rostro, cuello y orejas.

 

4. Deja tu habitación solo para dormir o tener relaciones íntimas

Si nuestra mente asocia cualquier otra función con la habitación, tal como comer, mirar TV, hablar por teléfono, o conversar asuntos importantes con tu pareja, estamos invitando a los problemas para dormir.

Si tu pareja duerme bien pero ronca mucho, puedes probar pegando una bolita de goma en la espalda de su pijama para evitar que duerma de espaldas y así el paladar no quede en esa posición emitiendo fuertes sonidos.

 

5. Desarrolla rituales para dormir

Al igual como enseñamos a los niños que ‘ya es hora de prepararse para ir a dormir’, los adultos también necesitamos bajar las revoluciones siguiendo un patrón de actividades como lavarnos los dientes, ponernos el pijama, leer un libro que nos relaje, revisar que las luces estén apagadas, etc.

 

6. Evita las siestas, a menos que…

Si duermes siesta, trata de saltártelas por una semana. Si te sientes mejor y duermes más por la noche, entonces déjalas. Pero si no duermes siesta y quieres ver si te ayuda a dormir mejor, entonces toma una siesta antes de las 3 pm cada día por una semana, y no por más de 15-30 minutos.

 

7. Date un baño de tina o ducha caliente dos horas antes de dormir

Sumergirnos en agua caliente por 20 minutos eleva la temperatura corporal interna en varios grados. Luego, la consiguiente caída en la temperatura corporal durante las próximas dos horas iniciará naturalmente la modorra y el sueño. Si sufres de pies fríos o mala circulación usa unos calcetines cómodos y abrigados del material que mejor te sienta sin que te aprieten.

 

8. Entrena tu vejiga para que te permita dormir

Bebe dos vasos extras de líquido en la mañana, pero nada de líquidos después de cenar a la noche. Esto puede ‘comprarte’ algo de tiempo adicional para dormir. También, considera tener una pelela (bacinica) cerca de tu cama a la noche, de manera de que cuando te levantes a orinar no te enfríes ni tengas que prender las luces, y pueda ser más fácil volver a quedarte dormido.

 

9. Mejora el ambiente para dormir

Considera poner cortinas black out o bloquear de alguna forma el paso de la luz. Pinta tu habitación con colores tenues o relajantes. Elije un colchón lo suficientemente grande y silencioso; almohadas, sábanas y ropa de dormir que se sienta suave y cómoda. Los sonidos relajantes o música suave ayudan a bloquear los sonidos externos. Intenta estabilizar la ventilación y la temperatura en tu dormitorio.

 

10. Limita o evita la cafeína, especialmente avanzada la tarde

En consumidores hipersensibles, puede tomarle al cuerpo entre seis a diez horas o más eliminar toda la cafeína. Recuerda que esta sustancia no se limita solo al café, té o bebidas colas, lee los ingredientes de medicamentos, suplementos y alimentos.

 

11. Deja de fumar y evita ser fumador pasivo

A medida de que aumentan las concentraciones de nicotina, el fumador experimenta excitación y agitación, por lo tanto, fumar justo antes de dormir pude dificultar el sueño. Y existe evidencia concluyente de que los fumadores empedernidos desarrollan dificultades para respirar, que es un factor común para un sueño deficiente.

 

12. Ejercítate regularmente para dormir bien

A menudo, las personas que sufren insomnio y experimentan problemas para quedarse dormidas tienen temperaturas corporales que permanecen más altas durante más tiempo en la noche que otras personas.

El ejercicio puede regular la temperatura corporal, factor que está ligado a mejorar el sueño y hacerlo más reparador.

Tampoco te excedas. Evita los ejercicios vigorosos justo antes de irte a la cama.

 

13. Baja de peso

Si consumes alimentos con alto contenido graso cerca de la hora de acostarse (a excepción de la yema de huevo que es rica en triptófano), tu sistema digestivo todavía estará procesando ese alimento y, por ende, dándote problemas para dormir (aunque no tengas sobrepeso).  Si estás excedido en el peso, todo se hace más difícil, incluso la respiración mientras tratas de dormir. Bajar unos kilos debería hacer que sientas una diferencia, incluso en tus patrones de sueño.

 

14. Consume carbohidratos integrales para fomentar el sueño

Normalmente los carbohidratos promueven la calma al estimular la conversión del aminoácido triptófano a serotonina, el neurotransmisor que regula el sueño, reduce el dolor, el apetito y la irritabilidad.

 

15. Cuando se acerque la hora de acostarse, evita ciertos quesos y alimentos que contengan tirosina

Este aminoácido se convierte a una sustancia que estimula la liberación de noradrenalina, neurotransmisor que energiza tu mente y te mantiene alerta en vez de somnoliento. La tirosina se encuentra en quesos como el azul, el parmesano, la mozzarella, el suizo y el gruyere. También es un componente presente en el vino tinto, yogurt, crema ácida, carne curada y procesada, productos de levadura, berenjena y tomate.

 

16. Consume alimentos y hierbas con efectos calmantes y sedantes

Los tranquilizantes suaves de la naturaleza incluyen: raíz de valeriana, pasionaria, manzanilla, menta de gato, anís, semilla de apio, clavo de olor, comino, hinojo, ajo, jengibre, miel, tilo, mejorana, cebolla, cáscara de naranja, salvia y menta. Las hierbas que combaten el insomnio pueden tomarse como té unos 45 minutos antes de acostarse. Pon de una a tres cucharaditas de la hierba en una taza, agrega agua hirviendo y deja reposar por cinco minutos.

 

17. Suplementos que ayudan

Además de combatir el estrés y mantener el sistema nervioso, las vitaminas del complejo B, contenidas ampliamente en levadura de cerveza, germen de trigo, verduras y leguminosas, son buena ayuda a la hora de dormir.

Triptófano: este aminoácido ayuda a conciliar el sueño, la relajación y reparación. Está presente en nueces, dátiles, yema de huevo, higos y plátanos, pavo y pan integral. Para los que están en dieta reducida en calorías, se puede consumir como suplemento entre 1 a 5 gramos al día. 

 

18. Asegúrate de recibir suficientes minerales como calcio, magnesio, hierro y cobre

Cantidades inadecuadas de ciertos minerales en tu dieta pueden hacer que te despiertes después de solo algunas horas, y no dejar que te vuelvas a dormir. Las mejores fuentes son:

Calcio: productos lácteos (crudos o fermentados como el kéfir), vegetales de hoja verde.

Como suplemento a media tarde 500 mg, de preferencia con vitamina D3.

Magnesio: legumbres, frutos secos, cereales integrales. Suplemento de 300 a 500 mg, una hora antes de acostarte.

Cobre: frutos secos, interiores, mariscos, champiñones, chocolate, legumbres.

Hierro: hígado, carnes magras, porotos, frutas, frutos secos, verduras de hoja verde.

 

19. Recibe más luz solar

Con la exposición a la luz fuerte, se estimula la secreción de melatonina, la hormona sensible a la luz que regula el sueño. Si te despiertas demasiado temprano, sal lo más posible durante las últimas horas de sol, no en las mañanas. Si no te puedes despertar hasta avanzada la mañana, evita la luz natural en las últimas horas de la tarde, y exponte a la luz solar lo más temprano que puedas.

 

20. Evita la ansiedad

La ansiedad es peor que inútil. Hay un proverbio que refleja esto dando a entender que ‘dulce es el sueño del que se ocupa en su labor, no importando si tiene para comer o no, él sabe lo que debe hacer y que cada día tiene un tiempo para todo lo que se debe hacer’. Si no eres así, entonces es hora de ordenar prioridades. Siempre hay cosas que importan menos y que, por tanto, puedes dejar para mañana. El descanso y el disfrute deben tener su tiempo y prioridad.

 

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Detén el envejecimiento prematuro y mejora la salud de tu piel

Compilado por Carolina Pérez A.

El envejecimiento se produce cuando las células del cuerpo mueren a una tasa más rápida de lo que se generan nuevas células. Las personas envejecen de manera prematura principalmente debido a una dieta inadecuada y baja en nutrientes. Ello estimula la destrucción celular y aumenta el potencial para sufrir obesidad, diabetes, cáncer y otras enfermedades crónicas. Con una dieta incorrecta, el cuerpo produce grandes cantidades de moléculas de oxígeno altamente reactivas, conocidas como radicales libres, que dañan las células saludables y aceleran el proceso de envejecimiento. Los radicales libres se generan, en especial, cuando consumimos alimentos altos en grasa. También cuando nos exponemos a contaminantes ambientales, como smog o pesticidas, cuando vivimos en constante estrés o cuando consumimos demasiadas calorías.

La idea es envejecer, pero con salud y cuando nos corresponde, y no acelerar el proceso con malas elecciones alimenticias y de estilo de vida. A continuación te presentamos una serie de nutrientes que debes incorporar a tu dieta diaria. Con ellos evitarás el envejecimiento prematuro y fomentarás la salud de tu piel y de tu organismo.

1. Vitamina C. Es fundamental para nuestro organismo. Tiene un importante papel en la mantención de una buena salud en general y en la elasticidad de nuestra piel. Mientras que las pieles jóvenes están llenas de vitamina C, con la edad la piel naturalmente pierde este nutriente. Otros factores, como la exposición prolongada al sol, a contaminantes y al humo del cigarrillo, también reducen los niveles de vitamina C en nuestro organismo, contribuyendo a las señales de envejecimiento. Una de las funciones más poderosas de esta vitamina es su participación en la producción de colágeno, una proteína que da a la piel su elasticidad. A medida de que envejecemos, el colágeno se rompe y comienzan a aparecer arrugas. Por esto, estabilizar los niveles de vitamina C de la piel puede ayudar a contrarrestar la formación de arrugas. Para estos efectos, consume entre 2.000 mg y 3.000 mg diarios de ácido ascórbico o ascorbato de sodio puro, sin colorantes ni endulzantes, en varias tomas durante el día. 

Puedes usar esta misma vitamina C disuelta en un poquito de agua para aplicar directo sobre la piel, antes de acostarte. Como es un potente antioxidante, ayudará a atenuar las manchas de la piel y a suavizarla. Se requieren de unas 6 a 8 semanas para ver diferencias, pero al cabo de 6 meses, se alcanzarán los máximos beneficios.

2. Vitamina E (natural con tocoferoles mezclados). Es un compuesto soluble en grasa que repara la piel seca y agrietada cuando se usa en forma tópica. Ayuda a retener la humedad de la piel. Una apropiada ingesta de este antioxidante previene y limita el daño causado por los radicales libres y la oxidación. Mejora el funcionamiento del sistema inmunológico. Previene la formación innecesaria de coágulos, reduciendo el riesgo de ataques cardíacos o de accidentes cerebrovasculares. La vitamina E también mantiene a raya el colesterol LDL (“malo”), que puede contribuir a la aterosclerosis. Asimismo, podría proteger contra el cáncer. En forma de suplemento, asegúrate de que la vitamina E provenga de fuentes naturales como el aceite de germen de trigo. La vitamina E sintética no sirve. Consume entre 300 y 1.200 mg al día. La vitamina E de fuente natural y procesada en frío no sólo contiene tocoferoles, también se le han descubierto otras sustancias llamadas tocotrienoles, que sinergizan con el poder antioxidante de los tocoferoles de la vitamina E.  Puedes obtenerla comiendo frutos secos, semillas (girasol y linaza), almendras, verduras de hoja verde, palta, aceite de oliva y germen de trigo sin tostar, entre otros.  

3. Vitamina A. Otro importante antioxidante que ayuda a neutralizar los efectos dañinos de los radicales libres. Las cremas o lociones tópicas con vitamina A (retinol) han demostrado reducir los signos de daño en la piel, exfoliándola y aminorando las arrugas y líneas de expresión finas. La vitamina A también puede ayudar a atenuar los círculos bajo los ojos, al igual que la vitamina K. Además, en cantidades apropiadas, esta vitamina es importante para la salud ósea en general, ayudando a compensar los efectos de la osteoporosis. En forma de suplemento se debe tomar en las cantidades justas, unas 10.000 UI o 3.000 mcg al día, puesto que al ser soluble en grasa y almacenarse en el hígado podría ser tóxica a largo plazo en grandes cantidades. En fuentes naturales se encuentra en frutas y vegetales amarillos o anaranjados, vegetales de hoja verde, levadura de cerveza, granos integrales, legumbres, huevos, hígado, carnes blancas, rojas y mariscos, entre otros.

4. Aceite de pescado. Contiene ácidos grasos omega 3. El omega 3 ayuda a mantener la hidratación de la piel, participa en el correcto funcionamiento del cerebro y del sistema inmunológico. También reduce el riesgo de enfermedades cardíacas y de cáncer. Ayuda a aliviar el dolor y la inflamación. Toma entre 3.000 y 5.000 mg de aceite de pescado al día.

5. Frutos del bosque o berries. Frutillas, frambuesas, arándanos y moras, así como uvas y cerezas, contienen fitonutrientes valiosos llamados flavonoides. Estos tienen una potente actividad antioxidante que combate los radicales libres y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. El ácido elágico, polifenol presente en estas frutas, también fomenta la excreción de químicos carcinógenos. Consúmelos en abundancia.

6. Té verde. Este té viene de las hojas de la planta Camellia sinensis, la misma planta usada para hacer té negro. Pero al no ser fermentado, contiene mayor cantidad de los potentes antioxidantes llamados polifenoles, que ayudan a combatir los radicales libres y a prevenir el envejecimiento prematuro. El té verde también protege el hígado, reduce los niveles de colesterol, combate las caries dentales y fomenta la pérdida de peso. Bebe dos o más tazas de té verde al día, endulzado con stevia, o toma al menos 1.500 mg de extracto de té verde en forma de cápsulas o tabletas.

7. Spirulina. Es una nutritiva alga verde-azul que crece en las aguas tibias de África, América Central y Hawái. Contiene todos los aminoácidos esenciales en una forma altamente absorbible. Es una rica fuente de proteína. También contiene carotenoides (pigmentos solubles en grasa que actúan como antioxidantes), clorofila (pigmento que tiene potentes propiedades antioxidantes y anticancerígenas) y fitocianinas, que estimulan la producción de glóbulos rojos. Puedes encontrarla en forma de suplemento y consumir entre 2.000 y 3.000 mg al día.

Otros hábitos que debes cambiar para conservar la salud de tu piel

 Deja de consumir alimentos perjudiciales. Sobre todo aquellos con exceso de azúcar y alcohol. Renuncia a la comida rápida o chatarra, alta en grasas. Todos ellos generan radicales libres.

 Abandona el hábito de fumar. Sólo te aporta toxinas y carcinógenos que dañan tus órganos, incluyendo el más grande: la piel.

 Deja de vivir en constante estrés. No sólo te está haciendo miserable ahora, también te está envejeciendo prematuramente, volviéndote más susceptible a las enfermedades cardiovasculares. El estrés afecta tu salud en general.

 Ten siempre un sueño reparador de al menos 8 horas diarias, para que tus células y tejidos se regeneren, para restaurar tu piel y para renovar tu tono muscular.

 Haz ejercicio físico, ya que aumenta el flujo de sangre. Ello ayuda a nutrir las células de la piel. Además, el ejercicio favorece la eliminación de desechos celulares por medio de la transpiración, limpiando la piel desde el interior. Es una herramienta para combatir el estrés.

 Aumenta el consumo de agua. Mantener tu organismo hidratado, con al menos 8 vasos de agua pura al día, es esencial para tu salud en general. Y sobre todo, para lucir una piel más fresca, sana y radiante.

 

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Los mejores secretos de la abuela para aliviar el sistema digestivo

Chepita Fuentes

Naturópata

Hortelana

Guardiana de la Salud

 

Mis queridos lectores, me entristece ver tantos jóvenes con gastritis crónica producto de las malas costumbres que hemos adquirido viviendo esta vida rápida y desenfrenada.

No olvidemos que el proceso de la digestión empieza cuando miramos y absorbemos el aroma del plato de comida que nos sirven. De ahí la importancia de que sea apetitoso de ver y oler.

Enseguida viene el trabajo de un par de hermanas que laboran en perfecta unión: “La masticación y la buena ensalivación”; trabajo en equipo superimportante porque el estómago no tiene dientes, es más bien como una mezcladora. Ahora, para que estas hermanas cumplan bien su delicada función, necesitan que nos hidratemos muy bien durante el día.

Muy importante es también que al sentarnos a comer, lo hagamos tranquilos. Las personas apuronas, descuidadas, rabiosas, disconformes, tristes, amargadas… son candidatas seguras para una gastritis.

Otro vicio erróneo que cometemos es no tener un horario fijo para las tres comidas principales y, para colmo, metemos al estómago la basura que el comercio nos impone en sus comerciales. Paladeando esa basura, nos olvidamos de la buena combinación que debemos respetar en las comidas para que sean sanas, nutritivas y no acidifiquen nuestro organismo provocando cuadros de gastritis. Esta se manifiesta con dolores, reflujos, acidez, fermentación, estreñimiento o diarreas; síntomas que aplacamos con la tableta que la vecina nos recomienda, y así terminamos con una gastritis crónica, condición que desmejora nuestra calidad de vida.

Leía en un boletín que el “cáncer al colon” es la segunda incidencia de muerte en los EE.UU., país rico en comida rápida; “rápida para enfermarte”, agregaría yo.

Si tiene las molestias antes descritas, vaya lo antes posible a un profesional de la salud, y mientras espera el día y la hora en que lo atiendan, comience a aplicar los siguientes consejos que no solo aliviarán la condición, sino que pueden incluso mejorarla, dependiendo de la gravedad del caso.

 

Bicarbonato de sodio para aliviar el dolor de gastritis

En un vaso de agua hervida pero tibia coloque dos cucharaditas de bicarbonato de sodio. Déjelo reposar por 10 minutos y recién después agréguele el jugo de un limón. Empiece a tomarlo a sorbitos, muévalo en la boca para ensalivarlo muy bien y tráguelo. Así, sorbito a sorbito hasta terminar el vaso. Lento, sin apuros, pensando en que está enviando una ayuda a su interior. Para cuando termine…tal vez las molestias empiecen a calmarse o simplemente ya no estén.

 

Miel para fortalecer y potenciar el proceso digestivo

Con tantos alimentos cargados de tóxicos escondidos (en letras pequeñas con siglas  extrañas para confundir) que nos ofrece el comercio actual, la generalidad de los estómagos se mantienen irritados, debilitados, con úlceras, gastritis o acidez estomacal.

En estos casos, recomiendo que, una hora antes de las comidas más pesadas como el almuerzo y la cena, diluya en un vaso de agua tibia una cucharadita de miel y tómelo bien ensalivado saboreando cada sorbo. Debe ser lejos de los alimentos gruesos, así le damos a la miel la oportunidad de preparar las paredes del estómago para el arduo trabajo. La miel favorece el proceso digestivo, ayudando a evitar la pesadez y acelerando el procesamiento de los alimentos.

Los diabéticos pueden consumir media cucharadita de miel pero disuelta en una infusión de alguna hierba especial para esta condición, como la pata de vaca, las hojas de zarzamora, el  nogal, etc., la que prefiera. (Recuerde que es bueno siempre ir variando estas potentes plantas medicinales.)     

 

Avena, vinagre y ajenjo para el reflujo ácido

Una ingesta excesiva de comidas grasas, malas combinaciones (revoltijos), alimentos muy picantes y el alcohol en sus variados colores, sabores y grados, hacen estragos en nuestro organismo.

El reflujo es ese ardor que sube por el esófago y quema en la garganta con un ácido amargo. Es bastante molesto, por lo que resulta tentador recurrir a un antiácido; sin embargo, antes de hacerlo invitemos primero a la sabia naturaleza para que nos ayude con sus remedios sacados de la Madre Tierra.

Cualquiera de estos consejos que doy a continuación le dará resultado; pero juntos durante el día le darán un refuerzo importante a su organismo.

Empiece al desayuno con un tazón de avena tradicional (no instantánea) remojada y  endulzada solo con miel (no sirve con azúcar ni saborizantes).

Media hora después del almuerzo, tómese un vaso de agua tibia con dos cucharaditas de vinagre de sidra de manzana.

Y al acostarse por la noche, tómese una tizana hecha con una hojita de ajenjo.

Obviamente, al mismo tiempo que aplica estos consejos trate de cuidar su alimentación, evitando las comidas muy pesadas o artificiales, como las bebidas gaseosas, por ejemplo, tan apetecidas por niños y adultos.

 

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Alivio rápido para la crisis alérgica y antihistamínicos naturales

 

Equipo GS

Hay varias terapias naturales usadas tradicionalmente, que son practicadas por los profesionales de la salud natural para ofrecer alivio en el momento de un ataque de alergia. A continuación, algunas de las que se usan más comúnmente:

Aceites aromáticos. Algo que muchos recordamos es a la abuela preparando en un recipiente, sus baños de vapor con aceites esenciales para despejar la congestión nasal. Las esencias más útiles para este propósito son el romero (Rosmarinus officinalis), el eucalipto (Eucalyptus globulus) y el árbol de té (Melaleuca alternifolia). Agrega 10 gotas del aceite que elijas en un recipiente con agua caliente, luego cubre tu cabeza con una toalla y aspira profundo el vapor. Otro método para usar en caso de apuros es que pongas unas gotas de aceite en un pañuelo que puedas llevar contigo, guardado en una bolsa, y olfatear cuando lo necesites.

Condimentos específicos. Consumir especias de la familia de los picantes como ají, merquén o incluso wasabi puede ayudar temporalmente a despejar la congestión nasal. Úsalas como ingredientes en tus platos. Se encuentran fácilmente disponibles, por lo que aprovecha sus excelentes propiedades.

Cúrcuma: ayuda a bloquear la inmunoglobulina, lo que reduce los síntomas de la rinitis y de las alergias (puedes leer más información sobre la cúrcuma en edición 103, página 39 de El Guardián de la Salud). 

Puedes conseguir cúrcuma pura en capsulas haciendo click aquí

 

Rábano picante: La Dra. Sylvia Goldfarb, autora de “Allergy Relief” sugiere que pongas una pequeña fuente con rábano picante en tu velador durante la noche. Esto te ayudará a respirar mejor.

Cebolla: un efectivo secreto consta es partir una cebolla y absorber profundamente su olor, sobre todo cuando viene una rinitis. Sus propiedades se deben a su aporte de sulfuro y quercetina (presente también en el ajo, las uvas moradas, el té verde y la ortiga, y en menor proporción en manzanas, cerezas, peras, espinacas, repollo, avena y mangos).

Jengibre: remedio casero muy bueno para tratar la rinitis alérgica. Sus propiedades antiinflamatorias, antivirales, antibacterianas e inmunomoduladoras ayudan a aliviar los síntomas de secreción y congestión nasal. A una taza con agua hirviendo, añade un trocito de raíz de jengibre o una cucharada de jengibre rallado. Deja reposar. Cuela y bebe dos veces al día para aliviar los síntomas.

Sprays nasales: Como una alternativa más natural a los sprays nasales químicos puedes hacer uno en casa mezclando ½ cucharadita de sal, una pizca de bicarbonato de sodio y 1 taza de agua filtrada tibia, que puedes envasar en una botella de tamaño mediano. Este spray nasal salino te ayuda a eliminar la mucosidad, la irritación de los senos nasales y a aliviar las membranas.

Digitopuntura:  En muchos tipos de terapias orientales ancestrales se utiliza la aplicación de presión en puntos específicos del cuerpo para aliviar diversos síntomas. Algo simple que puedes hacer para aliviar la congestión nasal es apretar la piel entre el pulgar y el dedo índice y presionar hacia el nudillo del dedo índice. Mantén la presión por dos minutos mientras respiras profundo, luego repite en la otra mano.

 

Antihistamínicos naturales

Estos nutrientes y plantas tienen un efecto antihistamínico y, por tanto, pueden reducir la hinchazón, inflamación y comezón, mediante el bloqueo de los efectos de la histamina, disminuyendo y eliminando así los síntomas de la alergia.

Vitamina C: Es un potente antihistamínico natural. A diferencia de los fármacos comerciales que bloquean la histamina, la vitamina C rompe sus moléculas. Las dosis usadas en nutrición ortomolecular en caso de crisis son altísimas y muy efectivas, siempre que la persona tenga sus manos y pies calientes.

Puedes conseguir Vitamina C  de 1.000 mg, pura de alta calidad haciendo click aquí 

 

Magnesio: Este mineral es de gran ayuda en ataques alérgicos cuando se tienen las manos y los pies fríos. Como preventivo aumenta el consumo de alimentos que contengan magnesio como plátano, almendras, harina integral de trigo y arroz integral, y evita el consumo de productos de pastelería (principalmente la industrial), café, alimentos enlatados, bebidas gaseosas, tabaco y productos con harina blanca, ya que agotan las reservas de magnesio. 

Puede conseguir magnesio puro y compuesto de alta calidad haciendo click aquí

 

Ortiga: Se cree que la Urtica dioica retarda la producción del químico inflamatorio histamina por parte del organismo, pero sin dejar la boca seca u otros efectos secundarios comunes de los antihistamínicos farmacéuticos. Preparación: a una taza de té verde o blanco agrega una rama de ortiga con su raíz, una hoja de eucalipto y unas hojas (no la flor) de manzanilla. Divide el preparado en tres partes y tómalo  durante el día.

 

Recuerda que estas medidas de alivio son para aquellos momentos en que los síntomas de alergia te causen malestar. Las curas naturales y el alivio permanente vienen por medio de la prevención; es decir, no es necesario esperar hasta tener las molestias para recurrir a los remedios. Empieza antes para evitar que los síntomas aparezcan o, por lo menos, para hacer que se presenten más suaves y soportables. La prevención debe ser parte de un todo para mejorar el sistema inmunológico y la salud de nuestro tracto digestivo. Esto, por medio de la corrección de la dieta, la inclusión de nutrientes esenciales, la reducción de la exposición a químicos irritantes en nuestros alimentos y medio ambiente, y la disminución de factores de estrés tanto físicos como mentales, en nuestros pensamientos o recuerdos inconscientes (revisa la pág. 34 de Revista Soluciones Nº 11).

 

Para más información puedes consultar la Revista Soluciones Digital nº 11 sobre Obesidad y alergias pinchando AQUÍ.

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¿Quieres detener y comenzar a revertir tu diabetes y/o insulino resistencia en menos de 1 mes?

Ruth Modra

Naturópata Holístico

Editora Ejecutiva de El Guardián de la Salud

En El Guardián nunca dejamos de recibir consultas sobre cómo tratar la diabetes y si existe una forma de dejar de ser diabético. Bueno, la doctora Sarah Hallberg nos aporta pruebas convincentes de que sí existe una “cura” para la diabetes tipo 2 y la solución es más sencilla de lo que creemos.

No te dejes atrapar en una vida de pastillas o inyecciones de insulina, sin explorar primero las alternativas

Muchas personas con diabetes tipo 2 empiezan a inyectarse insulina sin antes tomarse el tiempo de averiguar si pueden sanar mediante el cambio de sus hábitos. La mayoría de los casos de diabetes son causados por años de alimentación incorrecta, falta de ejercicio y estrés, tanto físico como psíquico. Por lo tanto, si tienes la voluntad de hacer un cambio, muchas veces es posible recuperar tu salud y evitar una vida dependiente de medicamentos. Y puedes lograrlo con la ayuda de esta guía completa que te explica paso a paso cómo hacerlo, en base a las investigaciones de la Dr. Sarah Hallberg y el periodista investigativo Mike Adams, complementado con conocimientos de naturopatía y de Nueva Medicina Germánica.

La diabetes es una enfermedad muy cruel

Suele desarrollarse en forma gradual y silenciosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos, es 100% prevenible si tan solo tuviéramos acceso a la información correcta. De manera irónica, tenemos mucho acceso a la información incorrecta, y esto nos ha llevado a una epidemia moderna de diabetes. La industria siempre guarda silencio acerca de los riesgos de la enfermedad, hasta que hemos caído en sus brazos; entonces nos provee de insulina artificial y de otros tratamientos que siempre aparentan ir de la mano. ¡Qué pena que tengamos que esperar hasta cuando ya es muy tarde! Una vez que nos acostumbramos a inyectarnos insulina, nuestro páncreas empieza a producir cada vez menos cantidad de esta vital hormona. Y así, solo es cuestión de tiempo para que nos volvamos 100% dependientes. Sin embargo, si llevas poco tiempo con la enfermedad o, mejor aún, si todavía no has tenido que inyectarte insulina, las probabilidades de una recuperación completa son muy altas. Con la información correcta, y una pauta clara a seguir, podrás ir cambiando gradualmente tus hábitos, tanto físicos como mentales, a medida de que aprendes sobre las causas que gatillan la enfermedad.

Dentro de esta guía completa encontrarás:

Una compilación de las últimas investigaciones, junto con una síntesis de los mejores artículos, recetas y datos que hemos publicado acerca de la diabetes a lo largo de todas nuestras ediciones. La información viene ordenada en un formato “paso a paso”, para que logres hacer un cambio definitivo y te liberes del diagnóstico de diabetes.

Ojo, no vendemos pastillas mágicas

Esta guía completa es un “curso intensivo” para entender y revertir la diabetes. Pero requiere de un esfuerzo de tu parte… tienes que proponerte el desafío y romper con los viejos hábitos. Si piensas seriamente en librarte de la enfermedad, esta es la forma de conseguirlo. Son 25 días dejando malos hábitos y adquiriendo otros buenos, día por día. Ahora, si no quieres ser tan drástico, también puedes hacer los cambios semana a semana, en vez de hacerlo a diario: esto detendrá tu diabetes en 25 semanas en vez de hacerlo en 25 días. Pero igual ¡funcionará!

Este plan de 25 días está dirigido a:

El diabético o prediabético profundamente motivado. Es para la gente que ya no tolera la enfermedad y está lista para tomar decisiones drásticas, necesarias para combatirla. Para ti, estos 25 días serán un gran desafío. Pero si llevas a cabo el programa, antes del día 26, tu cuerpo habrá cambiado su bioquímica en forma radical. Tu glicemia se estabilizará, tu resistencia a la insulina disminuirá, y lo más probable es que llegues a eliminar por completo la necesidad de inyecciones de insulina o de medicamentos para la diabetes, como lo han comprobado tantas personas a través de su experiencia de vida. Además, como beneficio adicional, perderás el exceso de grasa corporal. Este no es el propósito del programa, pero constituye un efecto secundario natural muy bienvenido.

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5 principales síntomas de deficiencia de magnesio y su importancia para nuestra salud

El magnesio es un macromineral esencial que desempeña un gran número de importantes roles en el cuerpo. Es responsable de regular las reacciones enzimáticas (incluso las reacciones que crean el ADN y ARN), transportar iones esenciales a través de nuestras membranas celulares, asistir en la producción de ATP (molécula que el cuerpo utiliza como energía) y mucho más. Todos nuestros principales órganos necesitan de magnesio para funcionar apropiadamente, y sin él nuestros cuerpos se saldrían de control.

No obstante, a pesar de su importancia biológica, la persona promedio tiene serias deficiencias de magnesio. En la población estadounidense por ejemplo, un estimado de 68 a 80% de las personas sufre una deficiencia de este mineral. Una situación que, si se deja sin tratar, puede agravar complicadas condiciones médicas tales como osteoporosis, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Por esto, es importante que sepa identificar las señales que nos da nuestro cuerpo de una deficiencia de magnesio.

Los siguientes no son los únicos síntomas de una deficiencia, pero son los más comunes. Si sufre habitualmente de alguno de ellos, considere tomar un suplemento de magnesio (y comer más alimentos ricos en magnesio como frutos secos y vegetales de hoja verde) y vea si se pasan.

1)    Calambres y tirones musculares
El magnesio es el mineral que permite que nuestros músculos se relajen. Cuando tenemos una deficiencia, comenzamos a sufrir de calambres, tirones y tics faciales. En los casos más extremos, los calambres y tirones pueden contribuir a insomnio crónico.

 

2)    Contracciones cardíacas anormales
Bajos niveles de magnesio también tienen un impacto negativo en nuestros músculos cardíacos. El magnesio ayuda a mantener las contracciones musculares regulares en el corazón. Cuando tenemos una falta de este mineral, comenzamos a sufrir de arritmia cardíaca (latidos irregulares), lo que aumenta nuestro riesgo de derrame cerebral y ataques cardíacos.

3)    Depresión y desánimo
Hace un siglo, era común que los médicos recetaran magnesio para la depresión. Hoy, el vínculo entre una ingesta insuficiente de magnesio y los bajones de ánimo ha sido, de alguna manera, olvidado, aun cuando numerosos estudios lo refuerzan. Por ejemplo, una reseña publicada en Pharmacological Reports en el 2013, concluyó que los suplementos de magnesio eran efectivos en el manejo de la depresión.

4)    Zumbido en los oídos
El tinnitus es una desagradable condición caracterizada por un persistente zumbido en los oídos. Si bien algunas veces es causado por una infección, también puede ser causado por una producción no regulada de glutamato, un importante neurotransmisor que el magnesio ayuda a regular. Por lo tanto, las instancias de tinnitus en canales auditivos de otra forma sanos, podría ser causado o intensificado por bajos niveles de magnesio.

5)    Cálculos renales
La mayoría de las personas cree que los cálculos renales son causados por un exceso de calcio. Sin embargo, investigación en curso continúa mostrando que una falta de magnesio juega un papel igual, sino mayor, en la formación de cálculos, y que la ingesta de suplementos de magnesio puede ayudar a tratarlos. Por ejemplo, un estudio presentado en The Journal of Urology, mostró que los pacientes tratados con hidróxido de magnesio experimentaron una disminución en las tasas de recurrencia de cálculos renales.

 

Fuente:
www.naturalnews.com/z048768_magnesium_deficiency_symptoms_
muscle_cramps.html

 

 

¿Sabía usted … … que sudar por el calor del verano promueve la buena salud?

El calor de verano es una molestia para algunas personas, pero de acuerdo con Xu Qian, director del departamento de enfermedades infecciosas del Hospital Friendship China-Japón en Beijing, sudar por el calor del verano es una parte natural de mantener el cuerpo sano, y evitar este calor puede causar problemas de salud.
La gente por lo general enciende sus aires acondicionados durante la época de verano para combatir el calor, pero hacer eso puede comprometer el sistema inmunológico.

“La gente debería seguir las reglas de la naturaleza. El verano es la época para sudar. Es un proceso natural del cuerpo en el que responde al ambiente externo y se autoregula a través de la constricción de vasos sanguíneos y nervios. En este sentido, el aire acondicionado es una restricción a la respuesta del cuerpo y va contra la naturaleza”, explicó Qian en un artículo del periódico China Daily.

El sudor excesivo sin refrescar el cuerpo con agua, electrolitos y sales saludables, puede ser algo malo, pero no sudar puede ser incluso peor. Y trasladarse de áreas cálidas a lugares fríos, y viceversa, de forma regular durante todo el verano puede poner demasiado estrés sobre la salud de una persona.

“El aire acondicionado podría inducir infección del tracto respiratorio superior, causar  resfriados, dolor de garganta, faringitis e incluso neumonía”, advirtió Qian.
Sudar también es un método importante por el cual la piel ayuda a eliminar toxinas del cuerpo.

… que hay alimentos que juegan un gran papel en mantenernos frescos?
La naturaleza los ha dotado con la capacidad de resistir al clima caluroso con una cáscara que es capaz de controlar su propia temperatura. Estos frutos maduran en verano y aun cuando están expuestos al sol, permanecen muy frescos en su interior, debido a una producción natural muy inteligente de sustancias refrescantes.

Estas mismas sustancias también funcionan para nosotros si las incluimos en nuestra dieta.

Sandía es un buen ejemplo. Este fruto muere si le llega calor a su interior, y su cáscara evita esto actuando como aislante refrigerante. Aplicar la cáscara de la sandía sobre la piel ayuda a extraer el calor y es refrescante.

Pepino también tiene esta capacidad especial. Este vegetal puede aplicarse sobre la piel, algo muy popular en los tratamientos de belleza.

 

Piña otro fruto que fabrica su propia protección contra el calor.

La mayoría de las frutas que maduran a plena luz del sol, sin una cubierta de grandes hojas han sido diseñadas de esta forma, y nos traspasan sus cualidades especiales cuando las comemos. Una vez cosechadas, es importante protegerlas del sol directo, porque hemos cortado su suministro natural de ingredientes que sustentan estas maravillas de la naturaleza.

Además…

¿Sabía usted que hacer un ayuno de jugos crudos por dos días es la forma más fácil de refrescar la mente y el cuerpo cuando se siente agotado por los días de calor?

Esto dado que tener equilibrada la química corporal no es solamente una receta para mantenerse fresco y sereno, sino una necesidad fundamental para la salud. Cada alimento que come tiende a ser formador de ácido o formador de alcalino. Si su dieta contiene gran cantidad de azúcar, café, carnes y otras proteínas concentradas, además de alimentos procesados hechos con harina blanca, y sólo unas pocas frutas y verduras crudas, usted está consumiendo alimentos que son principalmente productores de ácido, y tenderá a sentirse acalorado y estresado con mucha facilidad. Esta sensación de nerviosismo se debe a que su cuerpo ha usado las reservas alcalinas en un esfuerzo por equilibrar los alimentos formadores de ácido que ha comido.

Para contrarrestar esta acumulación de acidez, la solución consiste en dejar de comer por dos días, y beber gran cantidad de agua pura y fresca, y todos los jugos frescos de frutas y verduras crudas que desee. Con esto se logran tres cosas: deja descansar a su sistema digestivo para que el cuerpo pueda usar su energía metabólica reparando y renovando; logra una rehidratación a fondo; y también repone su organismo con nutrientes formadores de alcalino, llenos de electrolitos, para reemplazar los minerales que han sido drenados de su cuerpo en el calor del verano.

 

 

En estas Fiestas Patrias… cuida tu cerebro

CAROLINA PÉREZ A.

Llegamos a septiembre, mes de fiestas y celebraciones. Y este año es bien particular, porque tendremos al menos cinco días para festejar con comidas y bebidas. Es parte de nuestra tradición y como tal, está muy bien. Los chilenos somos buenos para tomar, dicen, y el problema está en la cantidad. Por eso la idea aquí es mostrarte el efecto que tiene el alcohol en tu organismo, para ayudarte a que tomes conciencia y apeles a la moderación.

El alcohol presente en las bebidas alcohólicas es el alcohol etílico –depresivo y diurético– que se produce como resultado de la fermentación de ciertos alimentos, comúnmente granos y uvas.

A diferencia de los alimentos y las bebidas no alcohólicas que toman tiempo para digerirse, el alcohol puede ser absorbido directamente a través de las paredes del estómago vacío y alcanzar el cerebro al cabo de un minuto. Cerca del 20% del alcohol es absorbido por la sangre directo desde el estómago, y el 80% restante es absorbido desde el intestino delgado.

El alcohol inhibe un neurotransmisor en el cerebro que afecta al sistema nervioso central (SNC). Normalmente, el SNC recibe información sensorial de los órganos del cuerpo (dolor, tacto, etc.), analiza esta información y da una respuesta adecuada. El alcohol interrumpe el flujo de esta información retrasándolo, pudiendo llegar incluso a una completa ruptura en la comunicación entre el cerebro y algunos de sus órganos, si las cantidades son demasiado altas. Como resultado tenemos las clásicas señales de distorsión de los mensajes hacia el cerebro como visión borrosa, dificultad para hablar, pérdida de equilibrio, sudoración excesiva y disminución del dolor.

El alcohol también detiene la producción de la hormona que controla la pérdida de líquido; es por esto que orinamos tanto y tan seguido cuando bebemos alcohol. Esta pérdida de líquido produce deshidratación, desequilibrando la cantidad de minerales en el cuerpo, en particular, de potasio, sodio y calcio. La deshidratación impacta también la capacidad del hígado para eliminar toxinas, forzándolo a sacar agua de otros órganos, incluyendo el cerebro, lo que nos lleva a sentir dolor de cabeza, náuseas y sed al día siguiente.

Por otro lado, el alcohol afecta la corteza frontal del cerebro– el área responsable del pensamiento consciente­– haciendo que la persona pierda sus inhibiciones.

La pérdida de equilibrio es producto también del efecto que tiene el alcohol en el cerebelo, el cual no sólo controla el equilibrio, sino también la coordinación y el movimiento de los ojos.

Sólo el 5% del alcohol consumido es excretado en la orina; otro 5% se pierde a través de la respiración (razón por la que sirve el Alcotest) y la gran mayoría es degradado por el hígado. No obstante, el hígado sólo puede degradar cantidades muy pequeñas por vez. Una ración de ron por ejemplo, le toma al hígado cerca de una hora para metabolizar. Si se bebe más que esto, el exceso circulará en la sangre hasta que el hígado pueda procesarlo.

¿Alcohol o azúcar?

Y el cuerpo también responde a la gran cantidad de azúcar contenida en el alcohol. El páncreas produce más insulina para metabolizar este azúcar. Este proceso continúa hasta que toda el azúcar se ha ido, dejando al cuerpo deficiente en glucosa. Otra de las razones por las que nos sentimos mareados, temblorosos, con sudoración excesiva, visión borrosa y cansancio. También es la razón principal por la que muchos sienten hambre tras beber. El cuerpo, en un esfuerzo por obtener algo de energía, a menudo ansía carbohidratos.

Dormir para ‘pasar la mona’

Muchos intoxicados por alcohol tienden a colapsar, quedándose dormidos.

Pero la investigación ha demostrado que este tipo de sueño no es ni tan profundo ni tan relajante como se ve. El alcohol interfiere con los ritmos naturales de sueño, por lo que la persona no obtiene un sueño de calidad, sintiéndose cansada al despertar. Además, el alcohol relaja los músculos de la parte trasera de la boca, lo que provoca el ronquido que contribuye aún más a una falta de sueño reparador.

Al otro día…

Dependiendo de la cantidad de alcohol consumido, el hígado puede estar todavía degradando el alcohol que queda en el sistema, y aparece la temida resaca. Esa horrible sensación de asco, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, boca seca, sed, y donde se suele escuchar la famosa frase “¡No tomo nunca más!”

Lo que has hecho básicamente es intoxicarte, y tu cuerpo te lo está haciendo saber. ¿Y qué sueles hacer? Recargar a tu ya colapsado hígado con más toxinas tomando aspirina, paracetamol o ibuprofeno, todos con posibles graves efectos secundarios que se ven amplificados por el alcohol, tales como un mayor daño hepático o sangramiento estomacal.

Pero la resaca no es simplemente una sensación desagradable.  Según un estudio conducido por la Dra. Lauren Owen, investigadora postdoctoral Marie Curie de la Escuela de Psicología de la Universidad de Keele, Reino Unido, se ha comprobado que la resaca también impacta tu ‘memoria de trabajo’.  Los resultados iniciales de la investigación indican una baja entre un 5 y un 10% del desempeño de la memoria de trabajo y un aumento en los errores en cerca de un 30% durante una resaca. Además, los tiempos de reacción también son más lentos en aquellos con resaca y representan a alguien de 20 años con los tiempos de reacción equivalentes a alguien de 40 años.

En fin, aquí tienes la película casi completa de lo que ocurre en tu organismo, sin entrar en más detalle, mencionando por ejemplo el resultado tóxico de la química que se produce en tu hígado al descomponer el alcohol. Por eso, y repito, lo importante es que si vas a beber lo hagas con moderación, para que el daño a tu organismo no sea grave y no tengas que lamentar las consecuencias después.

Y si aún con toda esta información, igual se te pasa la mano con los tragos, acá te dejo unos remedios prácticos naturales que pueden ayudarte a aliviar esa desagradable resaca.

Hidrátate y elimina toxinas

El agua aquí es lo más importante antes, durante y después del consumo de bebidas alcohólicas.  Un consejo muy difundido es tomar un vaso de agua por cada copa o vaso de alcohol que bebas, intercalándolos. Además, antes de ponerte a dormir, bebe al menos dos vasos más de agua. Cuando despiertes, puedes consumir más agua, pero lo mejor será tomar una de estas dos opciones (ideal las dos) que te ayudarán a reponer los electrolitos y a volver el azúcar sanguínea a la normalidad. A) Un vaso de agua con el jugo de medio limón más una cucharada de miel, una pizca de sal de mar y un gramo de vitamina C pura. B) Un vaso de jugo de tomate con una pizca de pimienta de cayena y una pizca de sal de mar. Bébelos varias veces al día.

Come plátanos

Como has perdido mucho potasio producto de la deshidratación, este fruto te ayudará a reponerlo. Los cítricos como la naranja, también son buena fuente de potasio.

Usa jengibre

Muy útil con las náuseas y la sensación de asco. Corta unas 10 rebanaditas delgadas de raíz de jengibre y ponlas a hervir en 4 tazas de agua por 10 minutos. Cuela y mezcla el té resultante con el jugo de una naranja, medio limón y media taza de miel. Obtendrás cuatro porciones que puedes ir tomando durante el día para sentirte mejor.

 

Consume sopa de pollo casera

Y no tiene que ser sólo de pollo, puede ser de carne o de pescado. Pero lo importante es que sea casera, porque las sopas en sobre no son más que ingredientes artificiales, colorantes, glutamato monosódico y sal común. Cuando te sientas un poquito mejor, comienza a beber la sopa de a pequeños sorbos, según las vayas tolerando. Es muy reponedora.

 

Referencias:

http://www.royalgazette.com/article/20120424/ISLAND05/704249960

http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/10213764/Hangovers-can-make-you-stupid.html

http://health.howstuffworks.com/wellness/natural-medicine/home-remedies/natural-hangover-cures.htm

http://www.realfoodwholehealth.com/2012/12/natural-hangover-cures-that-really-work-home-remedies-for-hangovers/

 

 

Ejercicio: La mejor forma de controlar el apetito y acelerar el metabolismo

 

Mike Adams y Dani Veracity

Hay una forma para suprimir naturalmente el apetito e incrementar tu metabolismo sin efectos secundarios. Se llama “ejercicio regular” y acá te explicaremos por qué no sólo basta con “cerrar la boca” para bajar de peso en forma saludable y permanente. Primero, debemos aclarar que ejercicio regular, para efectos de este artículo, llamaremos a una actividad hecha un mínimo de cinco a siete veces a la semana, no sólo en forma intermitente.

Como explica Smart Medicine for Healthier Living, el ejercicio afecta el sistema de control de apetito del hipotálamo:

“El centro de control de apetito del cuerpo es el hipotálamo, o ‘appestat’, la porción del cerebro que le dice al cuerpo cuándo tiene hambre y cuándo el estómago está lleno. Las señales de hambre del appestat son gatilladas por niveles específicos de ciertas sustancias en la sangre: glucosa, serotonina, noradrenalina, adrenalina y dopamina. La actividad física reduce los niveles de químicos estimulantes del hambre que causan que el appestat comience a hacer que el estómago suene de hambre, pero incrementa los niveles de químicos que señalan al appestat que el cuerpo marcha a buen ritmo con la máxima eficiencia y que no requiere alimentación. De hecho, investigaciones indican que el ejercicio puede inhibir el hambre hasta seis horas después del nivel más alto de actividad física”.

Esto significa que no tendrás que ignorar esos calambres estomacales de hambre o evitar esos tentadores antojos, porque con el ejercicio regular, no los tendrás. Junto con ayudarte a cortar la cantidad de calorías que pones en tu sistema, el ejercicio también te ayuda a quemar la grasa corporal que ya tienes al incrementar tu metabolismo.

A diferencia de los estimulantes, que incrementan tu metabolismo a costa de tu sistema nervioso haciendo que a veces padezcas de palpitaciones cardíacas, el ejercicio le da un impulso natural al metabolismo mientras lo haces, y también cuando no lo haces, por lo tanto quemas calorías mientras duermes.

¿Cómo es esto posible?

El ejercicio construye músculo, lo que naturalmente quema más calorías durante el descanso que el tejido graso. Además, los músculos de los muslos y abdominales se ven mejor que cuando sólo hay grasa, por ende el ejercicio mejora tu apariencia física, teniendo un impacto en la autoestima y los niveles de felicidad en general.

 

No obstante, a pesar de sus numerosos y comprobados beneficios, aún hay personas que tratan de evitarlo lo más posible. Si eres de esas personas, o conoces a alguien así, sigue estos consejos y esperamos que te ayude.

Cómo incorporar el ejercicio en nuestra vida

1.- Sal a caminar con un amigo o amiga. Estarás tan entretenido conversando que te olvidarás que estás ejercitando.

2.-El ejercicio no tiene por qué ser aburrido. Recuerda todas esas cosas divertidas que te gustaba hacer de niño. ¿Andabas en bicicleta?, ¿Patines? ¿Practicabas algún deporte? ¿Natación? Bueno, todas esas actividades son ejercicio físico. Cuando niños, nos ejercitamos todo el tiempo, pero no lo pensamos como ejercicio. Lo considerábamos un juego, los hacíamos por diversión.

3.-Sal a bailar. La mayoría de los clubes o discotecas tienen una gran variedad de música. Ya sea ballet, rap, ballroom, salsa, pop, etc. Tomar clases o unirse a un grupo de baile es un excelente ejercicio.

4.-Si te gusta el pilates o los aeróbicos, pero no quieres tomar clases, existen videos o DVDs que te pueden ayudar a seguir una clase de este estilo en tu propio hogar.

5.-Estaciónate lejos de las entradas. Caminar hacia el auto puede convertirse en parte de tu dosis diaria de ejercicio.

6.-Elige subir escaleras en vez de tomar el ascensor.

7.-Si tienes un empleo de oficina, puedes hacer ejercicios de respiración intensa y de estiramientos, y salir de vez en cuando a la calle, para mantenerte activo. Reserva al menos 20 minutos al día para hacer algún tipo de actividad física.

Recuerda, el ejercicio puede ser entretenido, pero tienes que percibirlo como tal. Incorpóralo en tu vida y puede ser uno de los pasos más positivos y significativos que puedas hacer para bajar de peso, mejorar tu salud en general, reducir tus probabilidades de padecer enfermedades crónicas, tener más energía, sentirte bien, aliviar el estrés y la ansiedad, y mejorar tu apariencia física. ¡Haz ejercicio hoy!

Fuente:

www.naturalnews.com/downloads/NaturalAppetiteSuppressants.pdf

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Alimenta tu sangre y previene la anemia

Por Paulina Pizarro / Escritor independiente.

Normalmente, el común de los mortales no presta mucha atención a la sangre que circula por su cuerpo. ¿Sabías que por tus venas y arterias corre un río de 5 a 6 litros de sangre? Apuesto que tampoco sabías que el color rojo de este vital líquido se lo da la hemoglobina, la proteína (dentro de los glóbulos rojos) que transporta por todo el sistema el oxígeno que respiras casi sin darte cuenta.

Aparte de cuando accidentalmente nos cortamos o hacemos heridas, no estamos muy conscientes de la sangre, hasta cuando nos empezamos a sentir mal. Pero antes de poner el énfasis en nuestros glóbulos rojos, pensamos que puede ser cualquier cosa. Si nos sentimos malhumorados, débiles o más cansados que de costumbre –o con el ejercicio–, experimentamos dolores de cabeza, y tenemos problemas para concentrarnos o pensar, jamás se nos pasa por la mente que nuestra sangre puede estar desnutrida. Para Maricarmen Danús (32 años), psicopedagoga y patinadora amateur, los primeros síntomas de la anemia se presentaron a sus 26 años, pero pasaron inadvertidos: “sentía mareos, frío, se me dormía un pie y la parte interna de los párpados era de color blanco, pero no presté mucha atención al principio”.

El cuerpo humano necesita ciertas vitaminas, minerales y nutrientes para producir suficientes glóbulos rojos. El hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico son tres de los más importantes. Los glóbulos rojos sanos duran entre 90 y 120 días, luego las células sanguíneas viejas son eliminadas. Cuando el número de glóbulos rojos es insuficiente, estamos en presencia de anemia.

Existen varias causas para que el cuerpo no cuente con los nutrientes necesarios para la producción de glóbulos rojos. Puede deberse a una hemorragia producto de un accidente o enfermedad; cambios en el revestimiento del estómago o los intestinos que afectan la forma como se absorben los nutrientes (por ejemplo, la celiaquía); alimentación deficiente; pérdida lenta de sangre (períodos menstruales muy abundantes o úlceras gástricas); y/o cirugía en la que se extirpa parte del estómago o los intestinos.

Lo importante es actuar antes de que empeore la situación, y lo empieces a pasar realmente mal. Por ejemplo, si ya tienes la esclerótica (pared exterior blanca del ojo) de color azul, las uñas quebradizas, te mareas al ponerte de pie, tu color de piel es muy pálido, tienes dificultades para respirar y/o tienes la lengua adolorida, entonces tu anemia es severa y esto puede causar niveles bajos de oxígeno en órganos vitales. “Llegó un momento en que ya no podía trabajar. Me dormía en todos lados, estaba sin ánimo ni energía. Me mareaba mientras manejaba, y estuve dos veces a punto de estrellarme con postes mientras conducía. Ahí decidí ir al doctor”, cuenta Maricarmen.

¿Qué haría la medicina convencional en casos de anemia?

Se hacen exámenes físicos y de sangre para ver los niveles sanguíneos de hierro, vitamina B12, ácido fólico y otras vitaminas y minerales. También se realiza un conteo de glóbulos rojos y el nivel de hemoglobina. El tratamiento incluye: transfusiones de sangre, corticoesteroides u otros medicamentos para inhibir el sistema inmunitario, eritropoyetina –un medicamento que ayuda a que la médula ósea produzca más células sanguíneas–, suplementos de hierro, vitamina B12, ácido fólico u otras vitaminas y minerales (probablemente de fuentes químicas).

Pero como nosotros siempre queremos enfocarnos en la causa de la enfermedad, nos podemos saltar esos complicados pasos y atacar el problema de raíz.

Anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica)

Este es el tipo más común. No es raro encontrar a adolescentes mujeres sufriendo bajas de hierro producto de periodos menstruales muy abundantes. Incluso las personas muy conscientes de su alimentación pueden sufrirla. Sólo con saber qué tipos de alimentos son altos en hierro no es suficiente para tratar la anemia. La comprensión de qué hábitos pueden inhibir o fomentar la absorción de hierro es necesaria para revertir esta situación.

El hierro es fundamental en la formación de hemoglobina, sobre todo en niños menores de 10 años. El organismo recicla el hierro: cuando los glóbulos rojos mueren, el hierro presente en ellos vuelve a la médula ósea para ser reutilizado en la formación de nuevos glóbulos rojos.

Para prevenir la anemia por falta de hierro se debe consumir regularmente: hígado de ternera, sardinas, atún, camarones, huevo (especialmente su yema preparada a la copa), granos enteros, damascos, duraznos, ciruelas secas, pasas y semillas de calabaza.

Muy importante es, al consumir alimentos ricos en hierro, complementar la dieta con muchas frutas y verduras ricas en vitamina C. Ejercicios como pilates y de estiramiento también pueden ayudar a absorber el hierro, debido a la gran cantidad de oxígeno que entra a través de la respiración y las poses que hay que realizar. La respiración profunda mejora el conteo de glóbulos rojos, incrementa la circulación de la sangre y mejora la digestión.

 

Para Maricarmen, desafortunadamente, la anemia reaparece cada cierto tiempo. Conversando nos fuimos dando cuenta de que, al confiar sólo en el enfoque de la medicina convencional, su tratamiento es más bien reactivo. Esto quiere decir que cuando surgen los síntomas, ella reacciona: “la verdad es que no tengo idea qué tipo de anemia tengo, pero sé que siempre tengo que tomar medicamentos cuando me comienzan los síntomas, generalmente dos veces al año”.

¿Qué hábitos inhiben la absorción de hierro?

Para tratar de superar la anemia, es mejor evitar comer alimentos altos en ácido oxálico u oxalatos (ruibarbo, tomate, espinaca cocida y chocolate), porque interfieren con el hierro de fuentes no vegetales. Además,  deben evitarse alimentos y bebidas con taninos: vino tinto, uvas, café, té negro y verde. El zinc y el manganeso también pueden interferir con la absorción de hierro, porque tienen las mismas propiedades fisicoquímicas y comparten las vías de absorción. Esto es algo a considerar en caso de que esté tomando multivitamínicos.

Anemia por deficiencia de vitamina B12 (anemia Perniciosa)

Este tipo de anemia puede ocasionar fatiga, niebla mental, debilidad, manía y depresión. La deficiencia prolongada de vitamina B12 puede ocasionar un daño a nivel de sistema nervioso central.

Esta vitamina se encuentra principal-mente en productos de origen animal: mariscos (almejas, ostras, choros), hígado y carne de vacuno, pescados (caballa, arenque, salmón, atún, bacalao, sardinas, trucha, pescado azul), caviar, pulpo, cangrejo, langosta, cordero, queso y huevo. Es importante, para un vegano extremo, revisar sus niveles de B12 y recurrir a la suplementación en caso de ser necesario. La spirulina es fuente vegetal de B12.

Importante considerar

Muchas personas que van al doctor por síndrome de fatiga crónica, con los mismos síntomas de la anemia perniciosa, no son tratados por la deficiencia de esta vitamina, porque los doctores no se fijan en lo más sencillo y obvio.

Aparte del síndrome de fatiga crónica, los síntomas “poco claros” de la deficiencia de vitamina B12 pueden emular otras enfermedades también. De acuerdo a los doctores Norbert Goebels y Michael Soyka, “la deficiencia de vitamina B12 se ha asociado con una gran variedad de desórdenes hematológicos, neurológicos y psiquiátricos”. Desafortunadamente, hasta que el sistema médico imperante no se enfoque en la falta de vitamina B12, en vez de la anemia, estos desórdenes se siguen diagnosticando como: fatiga crónica, fibromialgia, demencia, enfermedad mental y esclerosis múltiple.

Por lo tanto, si los doctores buscaran deficiencia de vitamina B12, les sería mucho más rápido y efectivo tratar todos esos desórdenes. Pero sabemos que el mundo médico no va a cambiar, a menos de que nosotros, los pacientes, les exijamos mirar donde ellos se rehúsan.

Anemia por deficiencia de ácido fólico –folato o vitamina B9– (anemia megaloblástica)

A menudo, lo que podría parecer una deficiencia de vitamina B12, es en realidad una deficiencia de folato o ácido fólico. Se manifiesta con diarreas, pérdida del apetito y pérdida de peso. Signos adicionales son debilidad, lengua adolorida, dolor de cabeza, taquicardia, irritabilidad y desórdenes de conducta.

El ácido fólico es necesario para la producción y mantención de nuevas células, y para la replicación del ADN. Por esto, la deficiencia de folato afecta principalmente la médula ósea, un sitio de recambio celular rápido donde se forman células sanguíneas. Por ende, el folato es importante para producir células sanguíneas normales y prevenir la anemia.

El ácido fólico se encuentra natural-mente en vísceras de animales, verduras de hoja verde, espárragos, maíz, legumbres, frutos secos, granos enteros y levadura de cerveza.

Ref: Naturalnews.com y Medline Plus (http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/)

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